Generosidad, aunque sea en defensa propia

El mundo de las cofradías está lastrado por unos celos y unos egos que únicamente pueden combatirse con desprendimiento
La Escritura recuerda que "el que siembra escasamente, escasamente cosechará; y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará". | Cristo García.
La Escritura recuerda que "el que siembra escasamente, escasamente cosechará; y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará". | Cristo García.

Lo vivido estos últimos meses alrededor de la Hermandad de la Macarena debe ser tomado como ejemplo de todo cuanto no se debe hacer en el mundo de las cofradías. “Esto está todo mal”, que diría Paula. Pues aquello, para qué engañarnos, ha estado entre mal y peor, incluido un proceso electoral que se ha asemejado más a unas primarias americanas, con Trump de por medio, que a un cabildo entre hermanos.

Ha sido pasada la votación cuando parece haberse recuperado cierta cordura, con un gesto del hermano mayor electo que debería ser tomado como ejemplo de lo que sí debe hacerse cuando las divisiones internas amenazan con llevarse todo por delante. Fernández Cabezuelo ha ofrecido a la junta saliente ocuparse de la organización del besamanos de reencuentro de la Virgen de la Esperanza con su gente, evitando así que el hermano mayor y sus oficiales se marchen a escondidas y por la puerta de atrás.

El mundo de las cofradías está lastrado por unos celos y unos egos que únicamente pueden combatirse con generosidad y desprendimiento. Las instituciones deben renovarse para no caer en la endogamia, pero quienes están al frente de ellas tienen que esforzarse todo cuanto sea posible para integrar a propios y ajenos. Descartar a aquellos que ya ejercieron cargos de responsabilidad por el mero hecho de que “ya estuvieron mucho tiempo” implica la amputación de miembros sanos, y de ahí a la gangrena y la necrosis general solo hay un paso.

Lo peor de cada casa aflora cuando de cabildos de elecciones se trata. La junta saliente de la Hermandad de la Macarena cometió indudables errores en el proceso de intervención de la Santísima Virgen, pero es bastante probable que el cisma que se ha vivido estos últimos meses no hubiera alcanzado la dimensión a la que llegó de no haber mediado un proceso electoral con varias candidaturas.

El hermano mayor electo ha entendido que ahora toca recomponer lo que se descompuso, y ese es el ejemplo que debería quedar de todo este episodio. Para asumir estas responsabilidades no se precisa de ningún doctorado, porque en la mayoría de las ocasiones basta con desprenderse de celos y egos y, sobre todo, con actuar con generosidad, aunque sea por interés propio. Así lo dice la Escritura: “El que siembra escasamente, escasamente cosechará; y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará”.