Portadas de papel

Kriatura llenará de compás las calles de Jerez con más de cien músicos adolescentes de Dinamarca

“¡Échale papas!” es una de las formas que los palmeros han utilizado para estimular a los cantaores, bailaores o guitarristas protagonistas. Equivale a un ¡vamos allá!, a un ¡toma que toma!, o a un simple ¡ole!... En este caso es algo más, es una jaleo con el que el Festival Kriatura quiere reivindicar la importancia de la cultura para la “tan necesaria” paz en el mundo y “la unión de pueblos también a través de la gastronomía”, aprovechando la celebración de Jerez como Capital Gastronómica de España 2026.

En 2018 se inició el proyecto con Kirstine Hastrup como alma máter, la misma que se desvive para que todo salga a pedir de boca, dándole verdaderamente importancia a valores y conceptos que aún los jerezanos no se terminan de creer. “Ahora notamos que es un proyecto muy importante para el ayuntamiento, para la ciudadanía cada vez más y también para muchos colegios, sobre todo comprobamos que ha adquirido un carácter internacional, tenemos muchas miradas de otros países e instituciones”, reconoce Pedro Garrido Niño de la Fragua, cantaor y docente que forma parte del equipo de gestión de la muestra con “diversas funciones” entre las que se encuentra dar forma a una gala en el Teatro Villamarta, en la mañana del 15 de abril, o coordinar el pasacalles de verduras en el que intercambiar estos alimentos con ratitos de arte con los vecinos del barrio de San Miguel, el 11 del mismo mes.

Habrá actuaciones, taller de cocina jerezana, encuentro cultural en el Mercado Central de Abastos tanto de Jerez como en el de Cádiz, ruta gastronómica, grabarán un videoclip en la Real Escuela del Arte Ecuestre, convivencias entre adolescentes del flamenco jerezano con más de cien músicos daneses que vienen a intercambiar sensaciones con los de Jerez. “Es algo que nos alegra enormemente, ver que después de unos años son muchos los que se interesan por venir aquí, a vivir Jerez desde su expresión flamenca y cultural”, expresa para este medio Kirstine, que es una firme defensora del “turismo sostenible”, o lo que es lo mismo, “hacemos entender a los jóvenes que se puede viajar respetando el destino, el medio ambiente, sobre todo creemos fundamental que entiendan que hay barrios de siempre en los que todavía viven sus gentes, no ha sido arrasado por el turismo”, continúa.

Además de los jóvenes daneses, unos 120, llegarán 15 profesores y otras personalidades del mundo de la cultura del norte de Europa que comienzan a tener consciencia del festival. “Aquí la cultura está en la calle, en cualquier rincón, en la amabilidad de la gente, en el arte del que trabaja en un bar… Jerez me cautivó con el flamenco”, dice la directora.

Otro de los puntos a tener en cuenta es la participación de centros educativos como el CEIP La Ina, con su Flamenkolé, el CEIP Luis Vives, el Alfonso X El Sabio y Salesianos, “con la idea de seguir creciendo cada año y que participen más y más jóvenes”, comenta Kirstine, que subraya “el crecimiento del festival en cada edición teniendo en cuenta que los recursos con los que contamos son limitados”.

Una de las piezas claves de la transversalidad del certamen es la implicación de artistas locales como el propio Pedro, Torombo, Macarena de Jerez, Ricardo Piñero, Perico Navarro, Marcos de Silvia, Juan Diego Mateos o la Chiqui de Jerez, entre otros. Chiqui lleva también desde el inicio “apostando por algo en lo que creo, muero con mis niños y niñas y me apasiona coreografiar, preparar los flashmob para que luego lo bailemos entre todos”, dice la maestra.

Hastrup explica que “estamos trabajando también con los miembros de centros de jóvenes vulnerables y en exclusión social (algunos refugiados), para acercarlos a través de la cultura”. En definitiva, un festival que “es más necesario que nunca, en tiempos de caos y guerras, hay que vivir a ComPaz”.