El Festival de Jerez se reafirma en Madrid como capital internacional y emocional del flamenco
Un ecosistema cultural abierto, vivo y plural; un territorio de libertad donde las hondas raíces del flamenco y la danza española beben de su tierra mientras dialogan con el presente y donde conviven generaciones, estéticas y miradas distintas, “donde la experiencia artística se comparte como comunidad y donde cualquiera puede reconocerse, sentirse en casa o simplemente ser”. Con esta afirmación de su identidad arraigada, el Centro de Danza Matadero de Madrid (CDM) ha acogido este mediodía el acto de presentación del XXX Festival de Jerez, que se celebrará del 20 de febrero al 7 de marzo y que trasciende la programación artística para consolidarse como punto de encuentro internacional.
Celebrada en formato escénico, la cita giró en torno a dos intervenciones artísticas que simbolizan la pluralidad y el diálogo que propone el Festival este año: Manuela Carpio (Raíces del alma), acompañada al piano por Miriam Méndez La Princesa Descalza (De Jerez al cielo) y Belén López (Latidos) con El Chispas a la percusión. Arropando el acto estuvieron presentes otros artistas con propuestas en la programación como Olga Pericet, que llega al Festival el primer fin de semana con La materia; Diego Aguilar de los Hermanos Aguilar (Cuestión de tiempo), Salomé Ramírez (Palo Cortao), Helena Martín (que junto a Pablo Peña presenta Carne de perro), David Coria (Babel. Work in Progress), Sandra Carrasco (integrante de Los Magníficos junto a Andrés Barrios, El Yiyo y David de Arahal) o Sergio Bernal (Rodín).
Asimismo, intervinieron el delegado de Cultura, Grandes Eventos, Patrimonio Histórico y Capitalidad Cultural del Ayuntamiento de Jerez, Francisco Zurita, y la delegada de la Junta de Andalucía en Madrid, Teresa Astolfi González-Mogena. Con la asistencia de la coordinadora general del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, María José Barrero; la ex directora del Festival de Jerez y actual responsable del Teatro de la Zarzuela, Isamay Benavente; los directores artísticos del CDM, María Pagés y Sidi Larbi Cherkaoui, subrayando la complicidad entre escenas creativas; Miguel Betegón, de la Asociación de Festivales Flamencos y fundador del FFE-Flamenco Festival de Esch de Luxemburgo; el vicepresidente de la Federación de Peñas de Jerez, Juan Alfonso Romero; y el presidente de la Asociación Jerezanos de la Diáspora en Madrid, Miguel Primo de Rivera Oriol.
En su intervención, Francisco Zurita, delegado de Cultura, Grandes Eventos, Patrimonio Histórico y Capitalidad Cultural del Ayuntamiento de Jerez, ha agradecido a los responsables del Centro de Danza Matadero de Madrid la acogida y ha destacado la capacidad que tiene la capital del país para ser “el rompeolas de todas las Españas”, tal y como fue descrita por el poeta Antonio Machado. “Jerez está muy presente en Madrid. Uno se siente como en casa”, ha añadido Zurita, puesto que “aquí se siente el flamenco y la cultura”.
Ha calificado el Festival de Jerez como “una auténtica joya, no sólo por los artistas que participan”, sino por el hecho de que la ciudad “se transforma durante el certamen”. Y es que, a su juicio, Jerez ofrece “algo más que un festival, es una experiencia de vida”. A todos los atractivos que ofrece la muestra este año “se une el hecho de que somos la Capital Española de la Gastronomía”. Por tanto, los aficionados pueden disfrutar de “buen flamenco” y una gran variedad gastronómica de calidad.
“En treinta ediciones ha cambiado todo muchísimo. Han cambiado los artistas, el público, la ciudad y las preguntas que nos hacemos como sociedad. Programar una nueva edición implica mirar ese recorrido con honestidad y gratitud y preguntarnos qué queremos que siga siendo: un Festival que abra camino al futuro con determinación sin perder la responsabilidad de cuidar la memoria y el legado”, ha resaltado Carlos Granados durante su breve reflexión, en la que ha agradecido expresamente el trabajo y la mirada de Isamay Benavente.
“El Festival ha sabido evolucionar, poniéndose al servicio del presente y de lo que está por venir: desde la libertad creativa y sin miedo a que aparezcan nuevas formas de sentir, decir y habitar el arte. Por eso esta edición del Festival de Jerez quiere reivindicar la diversidad del flamenco y la danza española de hoy, como un lugar abierto, vivo y plural donde cualquiera pueda reconocerse, sentirse en casa o simplemente ser”, ha añadido antes de agradecer la respuesta del público, que confirma el momento que atraviesa la cita: más de 20 espectáculos con el aforo completo y una previsión que superará los 22.500 espectadores a lo largo de las dos semanas.
De otro lado, Teresa Astolfi González-Mogena, delegada de la Junta de Andalucía en Madrid, ha indicado que el flamenco forma parte de la “identidad cultural del pueblo andaluz”. En su opinión, “año a año el Festival va mejorando y creciendo” y se puede apreciar en el certamen “la evolución artística” de este arte singular. Ha destacado la importancia de esta cita cultural de primer orden y puso en valor su contribución a la “promoción de los artistas y la consolidación de un tejido económico” a través del flamenco.
María Pagés, directora artística del CDM, ha subrayado el profundo vínculo que une a los artistas con el Festival de Jerez, concebidos desde sus inicios como un espacio donde la danza y el flamenco ocupan un lugar central y de máxima expresión. “Es un Festival muy querido por los artistas porque en él tenemos un lugar especial donde trabajar y expresarnos”, ha señalado recordando que, por su escenario, han pasado muchas de sus creaciones. La coreógrafa ha deseado que esta XXX edición permita seguir disfrutando de un flamenco “en su máximo esplendor y en las mejores condiciones para ser expresado”.
Formación y comunidad: la seña diferencial
El XXX Festival de Jerez desplegará 48 espectáculos y 15 estrenos -11 de ellos estrenos absolutos- en los espacios que conforman su geografía cultural: el Teatro Villamarta como epicentro, la Sala Compañía, los Museos de la Atalaya, el Palacio de Villavicencio, el Centro Social Blas Infante y el Teatro La Gotera de Lazotea, que se incorpora este 2026 como sede del nuevo ciclo de piano flamenco. Grandes figuras del baile y el cante convivirán con nuevas generaciones en una programación que refuerza la naturaleza permeable y mestiza del flamenco contemporáneo. La edición vuelve a tender así puentes con otras disciplinas -la pintura, la escultura, el audiovisual o la literatura- y consolida el tradicional Ciclo de Peñas como espacio de transmisión y cantera gracias a sus diez propuestas artísticas.
Pero si hay un rasgo que distingue a la veterana cita en el panorama internacional es su dimensión formativa, columna vertebral del proyecto. En esta edición se desarrollarán 46 cursos y talleres, con un 97% de ocupación y más de 1.100 cursillistas procedentes de 44 nacionalidades -el 65% repite experiencia- consolidando a Jerez como capital mundial del aprendizaje flamenco durante esas dos semanas.
A lo largo de treinta ediciones, el Festival ha construido así una comunidad que trasciende fronteras culturales, idiomáticas o generacionales y que convierte a Jerez en lugar de encuentro estable, no episódico. “Esta es una comunidad que no acude como espectadora ocasional, sino como parte activa de un ecosistema creativo y humano. Las cursillistas no vienen a copiar fórmulas, sino a confrontarse con un lenguaje vivo, exigente y honesto. Por eso decimos que gracias a este Festival, el mundo se abre a Jerez, y no al revés”, ha matizado su director. Pero más allá de los datos y la programación, ha compartido Granados, “el Festival de Jerez son sueños en una maleta, los nervios del debut, un patio de butacas que jalea con acento extranjero en perfecto jerezano. Son cursillistas que apenas tienen tiempo de cambiarse después de clase para no perderse un espectáculo, amistades que superan barreras idiomáticas y generaciones que transmiten los códigos del compás. Es una comunidad internacional real, que vuelve, que se forma y que siente Jerez como su lugar de encuentro”.
Actividades paralelas y cooperación cultural
La programación se amplía con un ciclo de documentales que refuerza el diálogo entre flamenco, danza y audiovisual, en colaboración con el Festival de Cine con Acento, un proyecto joven y en crecimiento, que comparte “una mirada contemporánea, identitaria y comprometida con los lenguajes culturales de nuestro tiempo”. Hijos del compás, de Miguel Forneiro; La gran redada, de Pilar Távora; y Antonio, el Bailarín de España, de Paco Ortiz abrirán el foco de la narrativa flamenca. Como parte de esta alianza, el Festival de Jerez otorgará un premio específico en la próxima edición del certamen cinematográfico, reforzando una alianza que conecta de manera directa con la candidatura de Jerez a Capital Europea de la Cultura 2031, entendida como práctica cotidiana de cooperación cultural.
El pensamiento crítico tendrá también su espacio con una conferencia de Joaquín López Bustamante en torno a José Manuel Caballero Bonald y Félix Grande, así como con los conversatorios organizados por IFI Jerez, que reunirá a periodistas internacionales especializados, gestores culturales y artistas en diálogo abierto. En el ámbito expositivo, el ilustrador y diseñador gráfico Daniel Diosdado presentará en el Coworking Cultura y Empresa de la Cámara de Comercio de Jerez una retrospectiva de los carteles que han definido la identidad visual del Festival durante la última década. La imagen creada para esta edición simbólica pone broche a diez años de colaboración y dialoga con la raíz y la contemporaneidad desde una estética libre, mestiza y reconocible, consolidando un universo gráfico propio dentro y fuera de nuestras fronteras. Por su parte, la muestra Monstruos del flamenco, de José Maldonado, activará el diálogo entre artes plásticas y escena, mientras los Claustros de Santo Domingo acogerán el tradicional guiño de homenaje a las cursillistas a través de la mirada de Águeda Saavedra.
El Festival refuerza igualmente sus alianzas institucionales y privadas, entre ellas la ampliación de la colaboración con la Fundación Cajasol, que sumará una programación especial el viernes 27 de febrero con el concierto de La Tremendita en la Casa Don Zoilo.