Portadas de papel

Cinco mil muescas en el papel

Cuando empecé a trabajar en Publicaciones del Sur estuve al frente de una de las ediciones locales semanales con las que el grupo comenzó a expandirse por toda Andalucía. Cuando el periódico apenas llevaba un par de ediciones, alguien próximo me habló acerca de una conocida persona que, en determinadas tertulias, apostaba a que no llegaríamos a la media docena.

A día de hoy, ese mismo periódico suma ya 1.544 números, que equivalen a sus correspondientes 1.544 semanas desde que vio la luz por primera vez, e incluso a las 1.544 muescas que podría haber hecho sobre un papel quien no pensaba marcar más de seis.

Si lo recuerdo ahora no es por un estremecimiento nostálgico, una vez pasado tanto tiempo, sino porque define una de las claves de este grupo editorial a la hora de transitar por territorios periodísticos inexplorados y forjar su propio destino al margen de la corriente dominante para crear la suya propia.

Aquellos periódicos semanales, de contenido exclusivamente local, supusieron todo un hallazgo para los lectores de cada ciudad, cumplieron una labor informativa de primera necesidad, al tiempo que contribuyeron a levantar una hemeroteca imprescindible al paso de los años, puesto que, como alguien dijo, “un periódico es el primer borrador de la historia”, y ahí queda el testimonio de sus páginas para certificarlo.  

Aquella colección de semanarios que comenzaron a distribuirse por toda Andalucía durante la década de los noventa definieron una parte importante de la identidad periodística de Publicaciones del Sur, pero hay otra parte fundamental, dentro de esa misma progresión, que es la que ha determinado su crecimiento como gran grupo de comunicación andaluz: su capacidad de resiliencia y su determinación para entender que éste es un negocio en continua evolución. De hecho, ése fue el lema elegido para el lanzamiento de uno de sus productos estrella, los periódicos gratuitos Viva: “Cuestión de evolución”.

La apuesta fue al todo o nada, y salió todo; entre otros motivos porque coincidieron dos circunstancias determinantes. De un lado, el momento de mayor actividad económica de nuestro país desde la llegada de la democracia -primeros años del siglo XXI-; y, del otro, la irrupción de internet, que iba a tener una influencia determinante en el consumo gratuito de la información.

Los periódicos Viva se apoyaron en ambos fenómenos, al tiempo que aprovecharon su condición pionera en el mercado con un tipo de publicación que se asemejaba a cualquier otro periódico de pago, pero sin exigir nada a cambio, sólo el disfrute rápido de la lectura, ya fuese en el bar, en la consulta del médico, en la sala de espera del Ayuntamiento o de vuelta a casa.

Hoy, precisamente, ese cabecero rojo  con la palabra “viva” en blanco cumple cinco mil ediciones que se corresponden con cinco mil días repartidos entre los últimos 21 años y medio, puesto que solo se publica de lunes a viernes, excepto festivos y mes de agosto, y, obviamente, toca celebrarlo con palabras de agradecimiento hacia nuestros lectores y lectoras, y hacia cuantos han apoyado su continuidad en reconocimiento a una trayectoria informativa de referencia ganada a pulso por cuantos han formado parte de su redacción desde los orígenes de la publicación hasta la impresión de este número con esa cifra tan redonda y rotunda que encabeza hoy nuestra portada y esta misma página.

Cinco mil ediciones que relatan lo que hemos vivido, lo que hemos sido, e incluso lo que hemos aspirado a ser, porque la propia hemeroteca está plagada de gatillazos, de sueños y aspiraciones incumplidas. También de momentos “históricos”, dramáticos, desesperados y, por supuesto, emocionantes.

En el caso de Viva Jerez, a lo largo de todas sus ediciones, hemos vivido ya cinco elecciones municipales, hemos conocido a tres alcaldesas (Pilar Sánchez, María José García-Pelayo -en dos etapas- y Mamen Sánchez), hemos hecho frente a tres temporales terribles, hemos asistido al ascenso del Xerez CD a Primera División, al nacimiento del Xerez DFC, al centenario del nacimiento de Lola Flores, al éxito colosal de las zambombas, a la renovada proyección turística de la ciudad, a las acampadas del 15M en la plaza del Arenal, a la consolidación de un Mundial de Motos sin parangón en el mundo... y, en especial, hemos superado dos circunstancias adversas de primer nivel: una de las mayores crisis económicas vividas en la historia moderna de nuestro país y una pandemia terrible que puso en peligro nuestras vidas y nos separó de seres queridos y conocidos para siempre. En ninguno de los dos casos faltó este periódico al compromiso con sus lectores, ni siquiera en lo más crudo del covid, demostrando que ya no se trataba sólo de una cuestión de evolución, sino de adaptación a las circunstancias.

Ahora vivimos en pleno periodo de sinergias, de convivencia con el mundo digital y audiovisual, de incorporación de las herramientas de inteligencia artificial que, dicen, han venido a facilitar el trabajo de nuestros periodistas, pero en el fondo persisten las mismas señas de identidad que hace 21 años y que hace más de treinta, y -oh, milagro- subsiste el papel, el contacto con la celulosa y la tinta, con el olor que desprenden, el periódico bajo el brazo, de mano en mano, un día tras otro, y van cinco mil.

Cinco mil muescas dedicadas a los que tampoco creyeron en este proyecto, a los que nos dieron poca esperanza de vida, a los que pensaron que a dónde íbamos con un periódico gratuito, que quién iba a leer eso, que eso no era periodismo, que eso era un folleto, que eso no podía competir con el resto de medios, que eso no tenía sentido. Ahora ya lo saben, aunque lo importante es que fuimos los primeros en entenderlo, en defenderlo, en seguir adelante, abriendo senda mientras pasábamos las hojas del calendario, cinco mil por ahora.