Beatriz Morales y su vuelta a la raíz en el Festival de Jerez
Es una de las bailaoras de su generación que más seguidores tiene en estos momentos, sobre todo por su concepto didáctico basado en el compás y la cercanía con todos aquellos que reclaman sus enseñanzas. Agota las plazas en pocas horas y son muchos los que se quedan esperando un hueco para la próxima vez. Ella es de Jerez, Beatriz Morales es su nombre y el próximo sábado, cuando el Festival de Jerez vaya diciendo adiós, presentará en el CS Blas Infante su última creación, titulada Arte.
Nació prácticamente bailando, desde bien pequeña se subía a los escenarios y pronto dio el salto a los tablaos, tanto a los de Jerez como a los de Sevilla hasta llegar a otras capitales de España. Con sus clases, medio mundo. Así fue conquistando teatros formando parte de compañías como las de Antonio El Pipa, en aquellos años en los que era una figura en su máxima popularidad y éxito, Mercedes Ruiz, entre otras, hasta llegar a conformar la suya propia. Desde Sala Compañía (recuerdo ahora aquel Mu cortito, mu flamenco, pasando por Hembra Alpha o Flamenco Sin Sulfitos con Agujetas Chico), siempre rodeada por un gran elenco, que todo hay que decirlo, pasó el 2024 al Teatro Villamarta con De la naturaleza del amor¸ en el que experimentó otras dimensiones y facetas que “me sirvió para mucho, para comprender que no he de perder nunca mi esencia porque por ella soy admirada por muchas personas”, cuenta para este medio.
Ahora, dos años después de esa experiencia “vuelvo para disfrutar, para alejarme de ese estrés de aquella ocasión que no me permitió ser yo misma. Agradeceré siempre al gran director que me acompañó en ese momento pero es cierto que aprendí a entender que mi raíz es la que es”. Esta vez no será el Villamarta sino Blas Infante, “y tengo también una gran responsabilidad porque el Festival de Jerez tiene fama internacional, aquí hay aficionados de todos sitios, la prensa especializada y muchos compañeros que hacen cosas muy buenas. Hay que ir con toda la profesionalidad del mundo y cuidando el detalle, pero también es cierto que el Villamarta pesa demasiado, lo decimos siempre entre los bailaores. Puedes dar la vuelta al mundo pero cuando te metes en este teatro es distinto”, afirma.
Al respecto, en este Arte se despoja de sus propios límites, pues al sentirse en esencia y autenticidad encuentra en el proceso creativo momentos de disfrute y conexión. “El arte y la fe me han salvado de muchos momentos duros, es por ello que en este espectáculo me expreso desfogándome y sintiendo”, continúa, “a la par que me ayudará ver sobre el escenario a muchos de los que compartieron conmigo aquellos momentos en los que me iniciaba como solista, desde una inocencia a la que quiero volver siendo la responsabilidad mucho mayor”. Al cante estará Enrique El Extremeño, uno de los maestros en estas lides, “él siempre ha estado ahí, en momentos más o menos buenos, ha supuesto siempre para mí una figura importante y además quería contar con él para reconocerle sus cincuenta años de carrera”, apunta.
A la guitarra y dirección musical ha contado con Ñoño Santiago, hijo de Enrique, y a las palmas y coros estarán Los Mellis, así como Carlos Merino a la percusión. Beatriz insiste en que en este estreno “quiero mostrar mi perfil más personal, el que me ha marcado en estos últimos años, lo que he vivido, mis circunstancias”, comentando a su vez que “este Festival me ha aportado mucho desde siempre y creo que siempre debe contar con el apoyo de todos. En los cursos se viven momentos únicos, muy especiales con personas que admiran a los maestros y nos hacen sentir de una forma emotiva. Me dicen cuando acaban que mis clases han supuesto un antes y un después para ellos, también en lo emocional. Es algo tremendo”. Las últimas entradas se pueden adquirir en las taquillas del Teatro Villamarta o en la web de tickentradas.com