Adiós a Alfonso El Mijita, la armonía personificada del flamenco
El pasado miércoles, en la madrugada, falleció el cantaor de La Plazuela a los 74 años causando un gran pesar en la afición
El cante por bulerias de Jerez ha tenido en su historia grandes intérpretes que han sabido imprimirle tal personalidad y sello que han destacado entre los de su generación y han pasado, incluso, a la historia por tal significación. Uno de ellos ha sido Alfonso Carpio Gallardo, conocidos por todos como El Mijita, que murió el pasado miércoles a los 74 años en su tierra natal.
Aunque su salud no gozaba del mejor pulso, tampoco se esperaba este final tan pronto, o quizás no nos lo terminábamos de creer teniendo en cuenta la vitalidad de la que siempre presumió este gitano de La Plazuela cuyo legado ha quedado para la posteridad, sobre todo, por su actitud siempre generosa y cálida.
Nació en familia de artistas por ambas partes. El padre fue Alfonso Carpio Montoya, el respetado Berenjeno, y su madre María Gallardo Loreto, a la que llamaban La Chalá (hija del mítico Chalao). Emparentado por tanto con Agujetas y Rubichi, y otras tantas ramas que fueron naciendo de un árbol frondoso y lleno de gitanería, Alfonso bebía de todas las fuentes pero su cante fue único.
La Casa del Coto, la calle Acebuche o Pañuelo, el Tabanco Ignacio, el del Chico... Mijita se crió en un ambiente de buenos artistas y aficionados, de ahí que pasado los años se convirtiera en referente de una generación. De pequeño, contaba El Torta, que El Mijita era travieso y valiente, arriesgado en los juegos de calle... anécdotas de una infancia como la de cualquier niño del barrio de San Miguel.
No se dedicó plenamente al flamenco como profesión, sí lo hizo su hermano Manuel El Garbanzo, pero su presencia en los escenarios era habitual en acontecimientos jerezanos y, más aún, en fiestas y encuentros familiares. Su cante por bulerías sonaba en la madrugada jerezana para que todas las mujeres le salieran a bailar en el tálamo y de eso presumía. Su suegra fue La Martine, matriarca en Santiago, y a veces "jugaban" a porfiar a ver quién hacía más letras por bulerías sin repetir una, de esas cortitas que apenas ya suenan. Llamaba a la puerta de Los Juncales, en la calle Nueva, y sonaban las campanas.
Era el amigo de todos, nunca tuvo una mala palabra con nadie, respetado por la mayoría de figuras que sabían que Alfonso era especial y que su conocimiento de la materia era incuestionable. Por soleá ofreció testimonios valiosísimos, por seguiriyas y fandangos, tonás o tientos tangos. De Manuel Torre y Mojama, su voz es el recuerdo de Jerez en una barra de madera, a golpe de nudillos.
Si escribiéramos sus vivencias faltarían páginas. Ratos con Camarón, Luis de la Pica, Curro y Fernando de la Morena, Moraíto, Periquín, Capullo de Jerez, Enrique o Luis El Zambo, su amigo Ripoll... y tantísimos otros buenos cabales que fueron a despedirlo al tanatorio de Jerez. Era muy querido y eso no siempre se puede decir de grandes estrellas. Era la armonía personificada.
Padre de una gran familia, patriarca de una saga, supo imprimir esa profundidad y respeto por lo jondo a sus hijos, especialmente a Alfonso y José, que siguen llevando el nombre por el mundo. Era habitual verlo en los últimos años en las Peñas Los Cernícalos y La Bulería, de las que recibió la Insignia de Oro en abril de 2024 y en mayo de 2025, respectivamente. Se le dedicó también la Fiesta de la Bulería de Torremolinos en julio de 2025.
Discográficamente participó en discos como en Stirpe, de pare a hijos (LB, 2015), presentado en el Teatro Villamarta con Miguel Poveda como invitado. Era bohemio, libre, respetuoso, admirado, buena persona, moderno... saber estar a raudales. Aparecía en cualquier momento, todos sabían que si él estaba la fiesta no terminaría. Jerez bailaba a ritmo de sus bulerías.
El tanatorio de Jerez se llenó en la jornada del miércoles de amigos y familiares, artistas como Paco Cepero, Aurora Vargas, Luis Moneo, José de los Camarones, Capullo de Jerez, Domingo Rubichi, Jesús Méndez, El Londro, los Zambo, Barullo, La Fabi, Zambullo, sus sobrinos Tolo y José Berenjeno, Momo Moneo, Gitano de Bronce, Agujetas Chico, Manuela Carpio, Niño de la Fragua ... la propia Alcaldesa de Jerez, María José García Pelayo, se personó a presentar sus respetos junto a otros miembros del gobierno local como Agustín Muñoz y Paco Zurita.
De las últimas veces que subió a un escenario y cantó fue en los prolegómenos de la Fiesta de la Bulería de Jerez 2024, en los Claustros de Santo Domingo, junto a su gente, con un público que lo recibió en pie a modo de homenaje. Su familia ha estado en todo momento acompañándolo, esa que crió con respeto y amor al cante. Como El Mijita no nacerá otro.