Zambombas de Jerez, próximo destino: Japón
El grupo jerezano formado por Juan de la Morena, Juan de la María, Kina Méndez y Chano Carrasco viajan en noviembre hasta distintos puntos del país nipón para celebrar esta popular fiesta navideña
La fiebre por la zambomba de Jerez llega a Japón. Desde hace ya varios años esta tradicional fiesta local ha roto moldes, se ha cargado las fechas del calendario, ha sufrido un resurgir que para mucho dista bastante de sus orígenes o, al menos, de lo que debería considerarse como zambomba. También es propio resaltar que el avance ha llevado a artista de la ciudad a visitar países como Hungría o Marruecos, hitos de vital importancia para entender el interés que ha brotado por las coplas de Nochebuena y sus bulerías.
No es la primera vez que un villancico va a sonar en Japón, no es eso, pero sí es cierto que es la primera vez que un grupo jerezano viaje ex profeso para celebrar zambombas en distintos tablaos, salas o teatros del país. “Vamos a ello, no a cantar por bulerías, vamos a cantar villancicos y creo que somos pioneros”, reconoce Chano Carrasco, uno de los integrantes del grupo que mantiene una gran relación con los flamencos japoneses desde hace quince años y que conoce bien lo que se mueve allí. “Ya saben bailar, le han dedicado mucho tiempo y esfuerzo, el camino para el aprendizaje ha sido duro y ahora ven en estas zambombas un ambiente más divertido, compartiendo la fiesta entre todos, es algo participativo y les permite disfrutar más que cuando bailan en solitario”, explica.
Todo esto viene de “una vez que Aguilar de Jerez y yo hicimos un programa de clases de zambombas, allá por 2016, en la que participó la cantaora japonesa Yuka Imaeda porque ella había estado un año viviendo aquí y conocía la historia, hicimos equipo y ya comenzamos a enseñar cómo se cantan los villancicos, las armonías de la guitarra…”, comenta Chano, hasta que en 2018 reforzaron la actividad con artistas como Juan de la Morena y Manuel de la Nina. “Se quedaron locos con Juan de la Moreno, que formó una en Japón lo más grande, también vino Manuel de la Nina y nos hicimos virales con el robot que bailó por bulerías. Desde entonces hemos querido volver pero vino la pandemia, paramos y por fin vamos a hacer allí una gira de zambombas”, continúa.
Es contundente cuando afirma que hay un mundo por recorrer, “ya no solo es Yuka la que las organiza, ya son numerosos los grupos que se unen para cantar y bailar. Nosotros vamos a salas y luego pues en cualquier momento haremos clases y fiesta, que es lo que quieren, participar, porque desde la primera vez hasta ahora son muchas las japonesas que se han aprendido los villancicos de nosotros, sobre todos los populares, los de siempre, y también les encanta el Su carita divina de María José Santiago”, relata el guitarrista. Del 27 de noviembre al 7 de diciembre, Chano Carrasco, Juan de la Morena, Juan de la María y Kina Méndez viajarán hasta Japón para dejar la bandera de la Navidad jerezana en todo lo alto. “Yo cuando doy las clases de villancicos les tengo que explicar quién es Jesucristo, por qué se canta tin tin catalina, quieren entender el porqué de las letras, el sentido…”, además de reconocer, que “les gusta mucho el compás, compartir, ensayar y expresarlo todo como se hacía en Jerez hace treinta años”.
Chano cree que “muchos de ellos ya se han cansado de tomar clases de baile, llevan muchos años y en Japón se ha extendido tanto que están buscando otras maneras de aprender y la zambomba es una de ellas, incluso muchos están pensando en viajar en sus vacaciones hasta Jerez en Navidad”. Tanto es el amor que algunos nipones profesan a esta cultura que “hay un hombre que hace zambombas, el instrumento me refiero”, dice Chano, “que fíjate la curiosidad que mientras íbamos en la línea Yamanote (tren de Tokio) dio un frenazo y se le cayó la zambomba, se rompió y no te imaginas a ese hombre llorando a mares”.
Otra curiosidad es que Yuka Imaeda, propulsora de este movimiento, nació muy cerca de la ciudad de Kiyosu, hermanada con Jerez desde 1994 y que le regaló al Zoo de Jerez el tigre blanco tan querido por los más pequeños. “Ella y su grupo tienen un gran interés en que a través de la zambomba ese hermanamiento tenga mayor presencia, que se sigan uniendo lazos culturales, pensando también en Jerez como Capital Europea de la Cultura”. Chano recuerda cuando vivía sus zambombas en la calle Nueva, “en la casa de Periquín, luego llegó la de los Juncales”, y ahora sigue en su barrio “en la asociación con Paco Lobatón, su señora, y otros tantos vecinos que queremos que Santiago esté como siempre ha estado”.