Los sanitarios protestan contra las agresiones: “Hay miedo; con estas situaciones perdemos todos”
Profesionales sanitarios del centro de salud La Milagrosa se han concentrado este jueves a las puertas de los Servicios de Urgencias de Atención Primaria, SUAP, para mostrar su “condena más enérgica” y “absoluto rechazo” a “todo tipo de actitudes violentas en la sanidad pública”.
Y el episodio que vivieron en la madrugada del domingo varios compañeros del servicio tras ser insultados y amenazados por un usuario muy conflictivo, que acabó lanzándose contra un enfermero, escenifica la cara más cruda de esta “lacra”. Afortunadamente, este último profesional se encuentra “bien” y hoy estaba presente en la protesta, que ha sido convocada por el Área Sanitaria de Jerez y ha contado con el respaldo del Colegio de Enfemería de Cádiz, directivos del Área de Jerez, además de representantes del Sindicato Médico, el Sindicato de Enfermería, Satse, Csif y UGT.
Ha sido el coordinador del servicio de urgencias, Antonio Pantoja, quien ha dado lectura a una declaración institucional, que ha comenzado trasladando el “apoyo y solidaridad a los compañeros y compañeras que han sido víctimas de una agresión en nuestro centro mientras realizaban su trabajo, que no es otro que servir a la ciudadanía y cuidar de su salud”.
El portavoz ha apelado a la “unión” y a esta protesta para reivindicar la “seguridad” en las dependencias sanitarias, tanto para los profesionales, como para la ciudadanía. “Todas las personas tenemos derecho a recibir asistencia sanitaria en un ambiente seguro y tranquilo. Sin violencia”, ha dicho para referirse a unas acciones que atentan contra el colectivo profesional y la confianza de la ciudadanía en la sanidad pública” en cualquiera de sus formas.
“Las agresiones físicas o verbales, insultos o abusos deben ser erradicados de los centros sanitarios”, sostiene el manifiesto, en el que han instado a “concienciar sobre el daño que provocan y evitar un clima de desconfianza”.
Asimismo, el coordinador de Urgencias ha pedido a la ciudadanía que haga “un uso adecuado de los centros sanitarios”, manteniendo un ambiente “de cordialidad, confianza y respeto mutuo” y les ha tendido la mano para “cuidar de este bien común y especialmente de sus profesionales, que son el alma de nuestra sanidad”.
“Es esencial que vayamos de la mano para promover una conciencia social positiva de nuestros servicios sanitarios como bien público que con mucho trabajo y esfuerzo han construido a lo largo de los años”, ha concluido.
Rafael Campos, presidente del Colegio de Enfermería de Cádiz, que también ha estado presente, cree que la excesiva frecuencia de estas agresiones al personal sanitario mientras realizan su trabajo obliga a “sentarnos tranquilamente” y analizar el por qué de tanta violencia en la sanidad pública. “Posiblemente nos encontremos con que hay una crispación social muy alta”. “Las agresiones se producen cuando alguien llega al centro con una demanda o unas expectativas que no se cumplen y se molestan o se enfadan con el primer sanitario que se tropieza. Habrá que estudiar cómo adecuar la respuesta a esa demanda de manera global. Pero con estas situaciones perdemos todos, y pierde el usuario también”, manifiesta.
A ello suma el ambiente de desconfianza que se genera entre personal sanitario con usuarios y a la inversa y en el que “es complicado trabajar por la salud de una personal”.
Desde Satse no entienden cómo el SUAP no tiene servicio de vigilante de seguridad durante la madrugada y no hasta las doce de la noche, ni siquiera en épocas de eventos como en este caso el último fin de semana de Feria. “Todo se refuerza menos el vigilante de seguridad, que está para amedrentar a las personas que provocan estos actos”, apunta Diego Pérez, del Sindicato de Enfermería, que no entiende que otros centros de salud tengan vigilancia toda su jornada y cita a Jerez Sur, La Serrana y San Benito, y el de La Milagrosa corte este servicio a medianoche.
Tiene claro que el Área Sanitaria debe actuar para prevenir, trabajando en cuestiones como esta, y no activando un protocolo de agresiones “que es muy bueno en el post, una vez que ya se ha producido la agresión, con todo perfectamente estructurado, el problema es el antes”, reconoce para hablar de unos episodios que “están a la orden del día” y cuyas denuncian no reflejan “ni la décima parte de lo que ocurre”. “El problema principal es que las agresiones verbales no van a ninguna parte; el profesional tiene miedo porque son usuarios que ven todos los día, que saben dónde vive, dónde aparca, y al final no denuncian porque también saben que las verbales no van a tener repercusión”,