Portadas de papel

León XIV, el papa cinéfilo: éstas son sus películas favoritas

 El Papa León XIV. | Alessia Giuliani/IPA via ZUMA Pr / DPA
El Papa León XIV. | Alessia Giuliani/IPA via ZUMA Pr / DPA

Son muchos los detalles que se están dando a conocer en torno a la personalidad del Papa León XIV con motivo de su visita a España. Uno de ellos es su condición de cinéfilo, hasta el punto de que recientemente le pidieron que compartiera sus películas favoritas. El sumo pontífice señaló cuatro: Sonrisas y lágrimas, Gente corriente, Qué bello es vivir y La vida es bella.

Según detalló la Santa Sede al anunciar un encuentro del Papa con destacadas figuras del séptimo arte, el Pontífice seleccionó estas obras debido a que reflejan valores universales como la resiliencia humana, la familia, la reconciliación, la esperanza y el amor que salva frente al sufrimiento profundo.

Las cuatro películas preferidas de Robert Prevost

Por orden cronológico, la primera de ellas data del año 1946, nueve antes de su nacimiento, y es todo un clásico navideño: Qué bello es vivir, dirigida por Frank Capra e interpretada por James Stewart, en la piel del inolvidable George Bailey, un honrado y modesto ciudadano que dirige y mantiene a flote un pequeño banco familiar, a pesar de los intentos de un poderoso banquero por arruinarlo. 

La segunda es el musical Sonrisas y lágrimas (The sound of music), dirigido por Robert Wise en 1965 con Julie Andrews como la rebelde novicia María que revoluciona la vida de los Von Trapp, junto a los que termina huyendo de los nazis.

Ya más reciente, se fija en la película Gente corriente, dirigida por Robert Redford y ganadora del Óscar a la mejor película en 1980, una historia de redención interpretada por Donald Sutherland y Mary Tyler Moore.

Y en cuarto lugar, otra premiada película en los Óscar, la italiana La vida es bella, de Robert Benigni, que encarna al entrañable Guido, internado en un campo de concentración junto a su hijo, al que hace creer que la terrible situación que están padeciendo es tan sólo un juego.

Las cuatro tienen varios elementos en común, pero hay uno fundamental, el del valor de la familia.

Las reflexiones de León XIV sobre sus películas preferidas

El análisis del papa León XIV sobre sus cuatro películas favoritas, según divulgó Vatican News, destaca que estas obras no pretenden "predicar" de forma artificial, sino invitar a mirar el alma humana con compasión, esperanza y un profundo sentido comunitario.

De Qué bello es vivir valora cómo la historia demuestra que ninguna existencia es insignificante. Cada persona tiene un impacto profundo e insustituible en su comunidad. Además, destaca la transición del protagonista desde la absoluta frustración hasta el redescubrimiento del amor familiar y vecinal, sirviendo como una metáfora de la fe que rescata en los momentos más oscuros.

Sobre Sonrisas y lágrimas, destaca que la película es un reflejo de cómo la ternura, la música y la alegría compartida pueden reconstruir los vínculos en un hogar marcado por la rigidez o la pérdida. Además, elogia el trasfondo de resistencia pacífica y la lealtad a los valores humanos y espirituales frente a la opresión política externa.

De Gente corriente ensalza su "realismo" al retratar las heridas psicológicas y el duelo familiar y la analiza como un viaje necesario hacia la sanación, donde la aceptación del sufrimiento y la comunicación honesta rompen las barreras del aislamiento emocional. 

Por último, sobre La vida es bella exalta la figura del padre como el máximo exponente de un amor que se sacrifica por proteger la inocencia de su hijo en medio del horror del Holocausto, así como pone el acento en la capacidad humana de mantener la luz de la esperanza y la sonrisa, incluso en las estructuras más oscuras de la historia.

El cine como lenguaje de paz

En sus conclusiones generales compartidas por Vatican News, León XIV define al buen cine como un "acto comunitario" y un "hogar para quienes buscan sentido". Su análisis subraya que el arte audiovisual debe rehuir del cinismo moderno para convertirse en una herramienta que revele, aunque sea en fragmentos, el misterio del amor de Dios a través de la dignidad humana.