'Tela' de verdad

Dicen que nadie grande de verdad necesita llamar la atención ni figurar todo el tiempo, porque cuando alguien es realmente brillante hace ruido hasta en silencio...
Juan de la Chica, 'El Tela'. | Hermandad del Santo Crucifijo.
Juan de la Chica, 'El Tela'. | Hermandad del Santo Crucifijo.

Me resisto a creer que todo esto ‘es mentira’. Quiero pensar todavía que hay algo más detrás de la farándula cofradiera, detrás de tanta impostura, detrás de esta ola creciente de crispación a la que no encontramos final. Hago el esfuerzo y confío en que todo esto no quede reducido a una lucha entre celos y egos personales. Pero no es fácil.

No hace demasiado tiempo un hermano mayor me dijo que cuando se ocupa un cargo hay que tener siempre presente que nada es eterno, que un día hay que soltar la vara y volver a ser  uno más de la fila… Preparar a la cofradía para salir a la calle es relativamente sencillo. Lo complicado de verdad es prepararse para salir a la calle sin vara, sin antifaz, sin medalla, sin cargo…

Apenas se había recogido la Virgen de la Merced supimos que ya no volveríamos a encontrarnos por la calle a Juan de la Chica…

Los cargos y altas responsabilidades que Juan ha ejercido a lo largo de su vida pueden escribirse en el canto de un folio y aún así es posible que nos sobre papel. Sin embargo, no le ha hecho falta prácticamente nada para generar una corriente común de simpatía convertida estos días en pesar compartido.

Y es que a medio Jerez y a parte del otro se le encogió el corazón en cuanto se supo que le había llegado su hora. ¿Por qué? Porque “eso de ser buena gente no se compra con dinero”, que cantaban los Amigos de Gines.

Ese es su título y por eso lo vamos a recordar, y también por las charlas interminables, salpicadas de recuerdos en blanco y negro, de vivencias en cualquier casa de hermandad y experiencias bajo las trabajaderas.

Juan no tenía por tanto que ‘prepararse’ para salir a la calle, para ese ‘día después’, precisamente porque nunca salió de la calle.

Dicen que nadie grande de verdad necesita llamar la atención ni figurar todo el tiempo, porque cuando alguien es realmente brillante hace ruido hasta en silencio. Por eso la ausencia de Juan es tan atronadora.

En Juan había verdad. Y ese es el mayor título al que se puede aspirar en un universo, el cofradiero, en el que día a día hay que hacer verdaderos esfuerzos para no creer que todo es mentira.

Juan de la Chica sí era de verdad. Tela