“Los políticos piensan en el mandato, pero la vida no funciona por mandatos”

Albert Bitoden lleva 25 años en Jerez y a su conocida labor como activista suma ahora la de la Flampa | Jiménez

El camerunés Albert Bitoden lleva 25 años en Jerez. Conocido activista y dinamizador comunitario, acaba de ser elegido como presidente de Flampa Jerez. Que pueda serlo, dice, es un ejemplo del cambio positivo de la ciudad

Albert Bitoden llegó a Jerez hace 25 años tras realizar la “migración heavy” -como la llama él- desde Camerún. Conocido activista y dinamizador comunitario, acaba de ser elegido como presidente de Flampa Jerez, desde la que ofrece su predisposición a dialogar, aunque sin olvidar el papel del Ampa como actor social de reivindicación, y eso implica, si es necesario, ocupar las calles.

¿Cómo le llega la propuesta para presidir la Flampa?

Tengo dos niños   escolarizados. El más pequeño acaba de entrar ahora en infantil de tres años. Y soy presidente del AMPA del CEIP Torresoto. De alguna manera he percibido que el entorno del colegio es un entorno diverso, donde hemos de jugar un papel, por el simple hecho de ser padre, madre, etc. Y por mi experiencia en la acción social me dije, yo puedo aportar aquí algo, mi experiencia en la acción social, mi mirada, la forma de hacer cosas. Pero sobre todo el afán de que padres y madres trabajemos para articular nuestra perspectiva social sin generar antagonismo. Porque lo importante es que se hagan cosas para el bien de los niños y niñas. Entonces, cuando Verónica Guerrero, la anterior presidenta de la Flampa, me propuso asumir el cargo, yo dije, bueno, voy a ver qué puedo hacer. Y asumí el reto  porque creo que, en parte, eso demuestra efectivamente que la diversidad es evidente y ha de estar presente en todos los ámbitos. Y asumo esa responsabilidad porque creo que eso demuestra la propia capacidad de la Flampa en su proceso de crecimiento. Jerez ha cambiado mucho en positivo. Que en 2025, el presidente de la Flampa sea una persona con orígenes migrante, extranjera, es magnífico.   Conozco la ciudad y haré lo que yo pueda hacer.

El papel del Ampa como actor social de reivindicación, como actor que ocupe la calle, no va a parar, pero cuando falle el diálogo

El debut como presidente ha sido una reunión con el PP.

Exacto. Yo siempre he sido de la forma de pensar de que a los políticos hay que reclamarles su vocación de servicio público. Da igual el color político. No considero que a un alcalde o una alcaldesa en un municipio no le guste lograr mejoras para su municipio. Sería antinatura. Por lo tanto, es allí donde hay que plantear la cuestión. No tanto ese antagonismo por el color político, ni mucho menos. Tendremos posiciones diferenciadas, pero yo creo que tengo talento de buscar siempre el punto intermedio. En ese sentido, no tengo dudas que también procurarán comprender que desde el sentido común nos encontremos en el punto intermedio.

¿Cómo se llega a ese punto intermedio después de unos años en los que han aumentado las diferencias entre la Flampa y las administraciones públicas a causa de los apoyos a la educación concertada frente a la pública?

La clave, en mi opinión, es exigir a los políticos que se presten a dialogar, porque yo tengo la sensación de que falta mucho ese talento de diálogo, de conversación, de comunicación. Tengo la sensación de que a veces los políticos caen en esa dinámica de situaciones de poder, pero en esa reunión con el PP he observado una cierta apertura por parte de la delegación de Educación. He visto a Nela García con mucha predisposición a dialogar, y seguramente nos encontraremos. Pero, naturalmente, estaremos muy pendientes por ver si nos la quieren colar o no.

Dentro de ese diálogo sigue sin cuajar una de sus principales reivindicaciones, la de la reducción de la ratio por aula, no la eliminación de aulas.

Yo creo que es un gravísimo error cerrar una línea o cerrar un aula. Un gravísimo error. Si hay pocos niños por línea, en lugar de cerrar, aplique un criterio que venimos defendiendo hace muchísimo tiempo, el criterio de ratio. Yo puedo entender que inmediatamente el político empieza a ver números. Y dice, claro, eso implica que hay que poner un profesor más. Pero para eso está la escuela pública, para garantizar la enseñanza de calidad. La escuela pública tiene dinamismo, y tenemos que ir dando respuesta en cada momento a las necesidades que van surgiendo. Yo tengo la sensación que los políticos tienen un defecto: van por mandato. Pero la vida no funciona por mandato. Yo tengo cuatro años aquí y ¿cómo voy a hacer yo una cosa que en el quinto año no voy a estar aquí para controlar? Oiga, no le tocará a usted controlarlo, pero usted lo ha hecho en los cuatro años que le ha tocado. Tengo la sensación de que ese es el pilar desde donde pivotan la mayoría de las cosas y finalmente nos encontramos con que estamos menospreciando los derechos de los niños y niñas que están en el centro educativo. Yo no quiero entrar en la discusión de los centros concertados, los privados, los públicos, porque en definitiva nos está llevando en un terreno embarrado donde nos daremos golpes y ellos se sentarán tranquilos a disfrutar. No, señores, hablemos de la cuestión educativa.

La administración tiene que hacer previsiones de personal ante el aumento de niños y niñas con necesidades especiales en las aulas

Otra demanda es la situación de muchos centros educativos públicos

¿Cuál es la capacidad del Ayuntamiento de Jerez en calibrar recursos para garantizar que no se estén cayendo los centros educativos? Es de lo que podemos estar hablando. Pero también tal vez como Flampa yo pueda tener capacidad dialéctica para convencer a mis asociados de las limitaciones de nuestro Ayuntamiento para que tal vez busquemos o articulemos mecanismos  de acción social para compensar y que bajo ningún concepto nuestros niños y niñas carezcan de aquello que se puede hacer. Oye, se puede pintar, reparar una valla, pero no podemos contratar a un profesor. No podemos garantizar que un profesor que tiene alumnos con necesidad específica, con una clase abarrotada, tenga otro profesor de apoyo. Para eso tenemos las calles, peleándonos para que a quien le corresponda sepa que eso pasa, que lo tienen que poner. Pero creo que la clave aquí es dialogar, dialogar, dialogar, dialogar.

Venimos además de un curso en el que la Flampa ha estado muy activa, pero no solo activa, sino que ha conseguido muchas cosas: las obras del Lola Flores, aulas que se iban a cerrar no se han cerrado. ¿Cuáles son los retos que tenéis de cara a este curso escolar?

En primer lugar, hay que motivar a la Flampa. Generar un discurso creíble como estructura necesaria para la comunidad educativa. Es decir, hay que darle sentido a la comunidad educativa. El término de comunidad educativa va mucho más allá probablemente de lo que pensamos. Generar cierta cohesión interna entre Ampa y la dirección de los centros educativos. El centro educativo, la dirección del centro educativo, tiene que tener interés en que el Ampa no vaya sola, porque la defensa de lo que sea para un centro educativo beneficia también a la estructura educativa en definitiva. Entonces, yo creo que vamos a hacer un trabajo primero interno, de cohesión interna, de motivar el papel de la Flampa y también preocuparnos de los centros educativos donde no haya Ampa. No puede haber un centro educativo sin Ampa. Y luego, por otro lado, vamos a tener una reunión con la delegación de educación para el tema de equipamiento de los centros educativos. No podemos permitir que nuestros hijos y hijas estén en riesgo de que se les caiga un pilar, simplemente porque son edificios del siglo pasado, la mayoría. Pero si no se mantienen, van a ser del siglo XII. Naturalmente, somos conscientes de la limitación del ayuntamiento, pero a ver hasta dónde puede llegar y hasta dónde no. Pero, naturalmente, el papel del Ampa como actor social de reivindicación, actor que ocupe la calle, no va a parar. Pero lo haremos si previamente hemos hecho una comunicación, una conversación, una discusión con quien corresponda, y no hemos recibido el resultado. Por lo tanto, estaremos en la calle, sin duda alguna.

Se habla mucho de la enseñanza primaria, secundaria, pero también está el tema de la FP. Están proliferando los centros privados.  ¿La oferta pública de la FP no se está adecuando tanto a la demanda de la juvenil?.

La FP no es una cuestión exclusivamente de España, pero sí yo conozco muy buena práctica en el centro de Europa. Por ejemplo, Alemania. Alemania es hoy y será mañana lo que será porque ha implementado política realista sobre la FP. Aquí, de manera tímida, estamos incorporando la FP dual. Es la clave. Pero claro, para que tú lo hagas, tiene que haber trabajo. Por ejemplo, hacer una FP dual sin la formación de un profesorado sobre mercado de trabajo está abocado a fracaso. Porque las empresas privadas sí articulan todo eso, porque son empresas y van desde la perspectiva empresarial. Y además, estamos viendo los precios. Y ellos te dicen, este es el precio porque te hacemos la carta de servicio importante. ¿Cuál es la carta de servicio de la FP en lo público?  Es importante porque ahí está la clave. Entonces, lo privado te va a decir, esta es mi carta de servicio. Usted va a hacer la formación, vamos a garantizar la práctica, además va a hacer la práctica en la mejor empresa de la ciudad. ¿Cómo es que lo privado tiene la mejor empresa de la ciudad y lo público no? Hay algo que falla. Sería lamentable que desde lo público no podamos hacer una oferta viable de formación profesional, que es el futuro. Porque es ahí donde se puede garantizar la incorporación al mercado de trabajo. Por lo tanto no es una acusación baladí, hay que tomarla muy en serio. Pero hay que tener una carta de servicio, porque si no lo tiene, los privados te comen.

En el tema de la ratio, los políticos ven números, pero la escuela pública está para garantizar la enseñanza de calidad

Una de las cuestiones más recurrentes de lo que han sido las reivindicaciones durante los últimos años es el tema de los PTIS. En los colegios cada vez hay más alumnos con necesidades especiales de diferente tipo.¿Por qué no se está sabiendo dar respuesta a esas reivindicaciones que son tan habituales?

Y hay muchos niños y niñas que todavía no tienen diagnóstico. A medida que vamos haciendo diagnósticos, el porcentaje se irá incrementando. La administración tiene que hacer previsiones de ello. Es decir, que no tenemos que llegar nosotros antes y la administración después. Tiene que ser al contrario. Hay niños que durante el curso se les valora la necesidad. Hay que dar respuesta a eso.  De todas formas, Flampa está articulando un mecanismo para tener datos de cómo empieza el colegio 25-26, cuáles en términos de recursos humanos el efectivo de PITIS, para analizarlo y ver la necesidad que hay y intentar ver si realmente estamos aproximándonos o por lo tanto estamos peor que el año pasado. Y seguramente estaremos en la calle, seguro.

Llevas en Jerez más de 25 años.

Yo llegué a Jerez en 2000. 25 años.

¿Cómo has visto la evolución de Jerez con el paso del tiempo a través de este cuarto de siglo?

Hay un indicador interesante. La población ha crecido. Yo llego a Jerez, estábamos hablando... Hace 25 años estábamos hablando alrededor de ciento y poco mil, 198 mil habitantes, más o menos por ahí. Y hoy somos más de 214 mil. Por tanto, ese impacto es importante. Y si luego empezamos a indagar un poco sobre la procedencia de la población, ha habido también un crecimiento poblacional de personas venidas de diferentes lugares, no nacidas en España. Por lo tanto, yo creo que en ese sentido sí ha habido cambio. Y hay un aspecto que quizás, a diferencia de otros lugares, creo que en Jerez en estos años se ha fortalecido, es que hay mayor sensibilidad social en Jerez con respecto de la migración. Es que no hay conflictos, grandes conflictos de impacto con la migración. Entonces, desde ese punto de vista, yo creo que Jerez, a mí me gustaría decir eso, es una ciudad pacífica.

Hay un aspecto que, a diferencia de otros lugares, creo que en Jerez en estos años se ha fortalecido, y es que hay mayor sensibilidad social con respecto de la migración. No hay conflictos. Desde ese punto de vista, Jerez, a mí me gustaría decir eso, es una ciudad pacífica

¿Por qué el proceso de integración de la población migrante ha tenido más éxito en Jerez que en otras ciudades?

No hay esa tendencia radical de otros lugares. No hay brotes de racismo. Por ejemplo, cuando yo llegué a Jerez se marcaba mucho la diferencia con la población gitana, pero ese marcaje ahora radica más en el reconocimiento. Antes era más indicativo, como algo peculiar, algo particular. Pero hoy, yo creo que incluso con orgullo, porque yo vivo en el barrio San Miguel, y me gustaría francamente decirlo con total claridad, se ha avanzado mucho a ese respecto. Y yo creo que, igual que se ha avanzado, se ha aprendido a comportarnos con respecto a la diversidad y asumir que somos una tierra de diversidad. Con retos, por supuesto.

En Jerez se ha aprendido a comportarnos con respecto a la diversidad y asumir que somos una tierra de diversidad

En esa evolución ha jugado un papel importante CEAin, de la que usted fue presidente una década entera.

Correcto. Es una organización que yo creo que ha hecho también mucho. Yo creo que la visión ha sido visionaria, como grupo humano y finalmente como organización. En cuanto a ser pionera en muchísimas políticas de acción social. Pienso que el papel de la organización ha jugado un rol muy pertinente en lo que tenemos ahora.

Hace un año fundó en Jerez la Asociación Mandara, ¿cuál es su contribución a la integración de la población migrante en Jerez?

Mandara es una idea que tuve durante mi etapa en Almería, a donde fui para ver cómo se articulan las políticas allí o cómo se traducen las políticas sociales y de inmigración allí. Empecé a pensar que, cuando una persona migrante llega aquí, se articulan unas políticas para su estancia, para su aprendizaje, conocimiento de la cultura, del idioma, para la cobertura de su necesidad básica, inclusive, si tiene opciones para poder emplearse, pero después, ¿qué pasa? Yo creo que hay una obligación de que su realidad impregne el lugar donde va a estar o el lugar donde va a vivir. Merece la pena que la gente se dé a conocer, aporten lo que son, compartan lo que son y que nuestra ciudad se beneficie de las culturas que la componen, de la diversidad que le componen y que la migración no sea sinónimo sólo de necesidades y de empleo, pero que sea también sinónimo de valores, de cultura, de componentes sociales y de todo. Eso es bonito, eso es interesante, y demuestra que vivimos en el lugar, somos del lugar. Mandara es un poco eso, un lugar común, abierto, donde participan personas de diferentes procedencias, ámbitos, lugares, donde pretendemos que haya diálogos permanentes en la sociedad y que vivamos colectivamente en esta ciudad, que es la nuestra, en definitiva.

Vivimos en una sociedad abierta al mundo y prácticamente ya ha tomado conciencia de que nunca seremos sin nosotros

Tengo que preguntarle por los discursos de odio que hay a nivel nacional, sobre todo en el ámbito político.Incluso del carnet de español del visado por puntos que se le ha ocurrido a Feijóo. ¿Usted cómo evalúa ese tipo de iniciativas?

A una persona que acabe de llegar le chocaría, sin duda. Vivimos en una sociedad abierta al mundo y prácticamente ya ha tomado conciencia de que nunca seremos sin nosotros.Desde ese punto de vista, me gustaría no minimizar, porque evidentemente ese tipo de discursos hacen daño. Son discursos muy fáciles. Pero prácticamente la pregunta que sí hay que hacer aquí al señor Feijóo es preguntarle cómo lo va a hacer.Porque en la práctica es un discurso más. Hemos escuchado muchos y en la práctica es imposible. Porque estamos en un Estado de Derecho.Estamos en un Estado de Derecho Internacional. Tenemos amparo de la Unión Europea. Hay normas en beneficio de la socialización y del derecho a la diversidad. No quiero ser simplista, pero diría, al autor de ese discurso que está de bajón político. Tiene que buscar una forma y la mejor forma de buscarlo es ir más al extremo. Pero yo creo que no prospera.