Portadas de papel

La Laguna de Medina, un tesoro natural en plena campiña

Destino imperdible para amantes de la naturaleza y la ornitología, su belleza paisajística es una invitación única a dejarse llevar por la quietud y el sosiego

 La Laguna de Medina, en plena campiña de Jerez. / Viva
La Laguna de Medina, en plena campiña de Jerez. / Viva

La Laguna de Medina no ya solo es un humedal de incalculable valor ecológico, sino que se trata de uno de los enclaves naturales más importantes de toda Andalucía. De hecho, no todo el mundo sabe que, catalogada como Reserva Natural, Humedal Ramsar y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), no solo estamos ante la laguna de mayor extensión y profundidad de la provincia de Cádiz, sino también de la segunda de Andalucía, tras la malagueña Laguna de Fuente de Piedra.

Situada a unos 12 kilómetros de Jerez de la Frontera, junto a la autovía Jerez-Los Barrios, y rodeada por suaves colinas cultivadas que la sitúan a apenas 50 metros sobre el nivel del mar tiene carácter semipermanente y sus dimensiones rondan los 1.300 metros de longitud por 400 metros de anchura. Si bien su nivel de agua fluctúa significativamente por su carácter estacional, desde esta pasada primavera, debido al último aumento de las precipitaciones, presenta una de las mejores caras de las ofrecidas estos últimos años. Y es que en años de frecuentes lluvias puede alcanzar hasta dos metros de profundidad, mientras que en veranos secos, algunas zonas pueden llegar a secarse completamente, aunque conserva sus aguas de forma permanente en su área más profunda.

Si bien constituye un destino imperdible para los amantes de la naturaleza, ya que su belleza paisajística es una invitación única a dejarse llevar por la quietud y sosiego que desprende su privilegiado entorno, La Laguna de Medina es un ecosistema de excepcional riqueza biológica, especialmente reconocido por su avifauna acuática, convirtiéndola en centro de interés de todos aquellos interesados en la ornitología. No en vano es un hábitat privilegiado para numerosas especies de aves -pudiendo llegar a sumar hasta las 15.000 unidades-, incluyendo algunas en peligro de extinción, y juega un papel crucial como centro de invernada, reproducción y descanso migratorio.

De hecho, la diversidad de aves es uno de sus principales atractivos, convirtiéndola en un punto estratégico para las aves que crían en humedales cercanos, como el Parque Nacional y Natural de Doñana, sirviendo como un refugio vital. En este sentido, referir que si bien en invierno podemos encontrarnos flamencos (una de sus poblaciones más destacadas), gansos, patos colorados y otras anátidas, en verano la concentración de anátidas y fochas puede superar varios miles de individuos. Destacar que la presencia de malvasía cabeciblanca y la focha cornuda ha sido clave para la obtención de sus figuras de protección internacional.

Pensando en los aficionados al senderismo, decir que la Laguna de Medina ofrece la posibilidad de recorrer una ruta lineal de entre 4 y 5 kilómetros rodeando parte de su perímetro desde el punto de información sobre el humedal y sus valores situado junto al aparcamiento disponible junto a la vía de servicio.

El paseo parte desde el propio aparcamiento para dirigirnos, en primer lugar, a los dos miradores de poniente, por un sendero a la izquierda bien señalizado y bastante accesible desde el que obtener una panorámica general de la laguna para la que se recomienda unos binoculares con los que apreciar la avifauna y el entorno.

Tanto en este primer tramo sugerido, como en el segundo -que vuelve a arrancar junto al aparcamiento solo que esta vez cogeremos el paseo de la derecha-, el visitante puede disfrutar de las especies propias del monte mediterráneo presentes en los cerros que rodean la laguna, así como de las que integran la vegetación del cinturón perilagunar que crece junto a la lámina de agua.

Durante buena parte del recorrido nos acompañan distintas especies de árboles, arbustos y plantas herbáceas, que forman la cobertura vegetal de estos cerros y dan cobijo a muchas especies animales. Junto al sendero abundan los acebuches, lentiscos, palmitos y coscojas que crecen junto a él. Durante el paseo, en algunos puntos disponemos de pasarelas con las que salvar en épocas de crecida zonas húmedas que dificultarían la accesibilidad de la ruta.

Tras unos vente minutos de agradable paseo sin dificultad alguna, nos encontramos con una vereda rodeada de vegetación perilagunar que lleva a un observatorio de aves desde donde observarlas sin perturbar su actividad natural y desde el que dejarse llevar por un profundo silencio solo interrumpido por las aves acuáticas.