Segundo intento de venta forzosa para el casco bodeguero de Sancho Vizcaíno
La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Jerez ha aprobado el inicio de un nuevo procedimiento de venta forzosa para el casco bodeguero situado entre Ronda Muleros y Sancho Vizcaíno después de que la convocatoria anterior se declarase desierta el pasado mes de diciembre.
El caso es que el Gobierno local mantiene las mismas condiciones del procedimiento anterior a pesar del escaso interés que despertó, ya que únicamente se recibió una oferta y además el licitador planteaba el pago en especie del precio fijado por el Ayuntamiento.
De este modo, el Consistorio vuelve a pedir un mínimo de 189.167 euros por esta construcción ruinosa, de 1.890 metros cuadrados de superficie, introduciendo además como criterios de adjudicación el destino residencial de la finca y la construcción de vivienda protegida.
En el procedimiento anterior, el único licitador se comprometía a desarrollar una promoción inmobiliaria de 35 viviendas de protección oficial, 29 de dos dormitorios y 6 de tres. Sin embargo, proponía un pago en especie que consistiría en la cesión de una vivienda valorada en 191.572 euros, una posibilidad que no se contemplaba en el pliego de condiciones.
La licitación de esta finca fue planteada por los vecinos en el seno de la Mesa del Centro Histórico, ya que se habían observado incluso algunos derrumbamientos que obligaron incluso a acordonar el exterior del edificio, que es del siglo XIX.
El PGOU contempla la obligatoriedad de conservar “todo el conjunto estructural y configurador de la edificación”, incluidos “cerramiento exterior, soportes, cubiertas e incluso carpinterías, respetándose en la medida de lo posible los materiales y sistemas constructivos originales”.
No obstante, podrán construirse “pequeñas entreplantas e independizar espacios, con un máximo del 10% de la superficie en planta”, para dotar al edificio de “elementos funcionales que requieran cierta independencia”, como “oficinas, aseos o pequeños almacenes”.
Eso sí, “siempre que se sitúen en lugares periféricos de la edificación a fin de que afecten mínimamente a la configuración espacial interior”.
La finca se divide en dos conjuntos edificatorios: un casco de bodega a dos aguas con una superficie aproximada de 1.400 metros cuadrados, y una edificación desarrollada en dos plantas con patio central.
Se trata por tanto de un casco bodeguero de grandes dimensiones que lleva bastante tiempo abandonado y presenta “un alto grado de deterioro”, según reconoció el propio Ayuntamiento.
alto grado de deterioro