Portadas de papel

El Rocío mantiene su esencia flamenca y gana la tradición

 El flamenco tampoco falta en las reuniones en El Rocío. | JG
El flamenco tampoco falta en las reuniones en El Rocío. | JG

“Todo se va terminando como un sueño que se aleja…” Los versos cantados por Amigos de Gines recobran cada año más sentido cuando la Blanca Paloma ha vuelto a su ermita dejando el corazón de cada rociero envuelto en emoción. Cada Lunes de Pentecostés los romeros empiezan a restar los días para una nueva romería, aunque esté año la espera será algo menos dura porque el 19 de agosto la Virgen irá a su pueblo de Almonte en su traslado, cubierta con un capote protector. Será una manera, sobre todo los peregrinos de las hermandades de Cádiz, de resarcirse de la imposibilidad de hacer el camino de vuelta provocado, y nunca mejor dicho, por un incendio en el Coto de Doñana que impide el transitar por el parque de hermandades como las de Sanlúcar o Jerez.

Pasan los años pero hay cosas que no cambian. Si bien es cierto que durante otros meses y festividades, por ejemplo con motivo de La Candelaria, muchas casas en la Aldea organizan fiestas con grandes equipos de megafonías, grupos contratados y noches interminables, también es reseñable que durante el fin de semana estelar la situación cambia a mejor, vuelta a la tradición. Existe un bando en el que solo se permite la música propia de la romería, llámese rumbas, sevillanas o bulerías. A esto hay que sumar la prohibición de micrófonos y otros elementos que perturben el ambiente o causen molestias a otras casas vecinas, así como por supuesto no se permite que durante los momentos claves (rezo del Santo Rosario, Misa Pontifical o durante la procesión en sí de la Virgen del Rocío) se dé la fiesta.

Hay momentos impagables como los que he vivido en la casa jerezana de la peña El Pastorcito Divino, con esas mujeres experimentadas que te dan el corazón siempre con orden y medida, con el respeto y la solemnidad que envuelve a todas y cada una de ellas cuando se habla de fe. Allí, con Israel de Juanillorro, conocidos por todos como El Cachorro, y su mujer, Rocío Heredia, he podido emocionarme un año más con tanta verdad, extrapolando esa autenticidad a otras casas que luchan por rememorar la fe rociera a través de la música, la que representa a la Virgen. Las sevillanas tienen fondo, como el buen puchero, las bulerías llevan el compás de Jerez en cada tercio, y las rumbas suenan en momentos concretos que animan y hacen participar.

Con las buenas amistades se va paseando por algunas casas que ya son familias en calles como Sanlúcar, Muñoz y Pabón, Villamanrique, etc… con reuniones tan sabrosas como la que viví el sábado noche con Jesús Méndez, Felipa del Moreno, Ezequiel Montoya, Chanquita, entre otros. Son situaciones que demuestran que El Rocío tiene mucho de tradición y que, por muchos años que pasen, el recogimiento de una buena fiesta no será vencido por un macrobotellón.