Mírala cara a cara: el regreso de la prima Kimberly

Hace unos días recibí un email con el siguiente asunto: “Dear friend, I’m going back for the Jerez fair”. Y con esa letra y esas hechuras no podía ser otra que la prima Kimberly, que tenía intención de regresar a nuestra tierra por mayo con unas amigas suyas de la infancia que había encontrado en Facebook. Al intercambiar conversación con ella, me contó que, cuando llegó a su Liverpool natal, hizo una mesa redonda en un pub del centro para analizar lo vivido, y le contó a su gente que lo que más le gustó fue la manzana caramelizada que se comió con tranquilidad mientras esperaba un taxi.

Fue tanto el éxito, que a la semana siguiente repitió, y Kimberly contó, ya con más confianza, que la Feria del Caballo se parece a las carreras de Ascot, pero con mejores temperaturas. Que la felicidad se encuentra bailando sevillanas con gente desconocida. Y que el tiempo es relativo en el Real, ya que un compadre le dice a otro compadre: “me tomo la penúltima y me voy” a las dos de la tarde, y de repente, los dos parpadean y son las diez de la noche.

La verdad que hubiera dado dinero por ir de oyente a alguna de esas charlas donde Kimberly relató, entre risas y chascarrillos, que el rebujito es el mayor engaño de la historia de la humanidad, ya que entra como agua, sabe a gloria bendita y te hace creer que hablas castellano con fluidez de catedrático.

Doy fe de ello. Porque cuando la prima Kimberly llevaba cuatro jarras el año pasado el miércoles de Feria, se puso a regatear con el casetero el precio de una tortilla y unos pimientos, hasta el punto que le dije… ¿Te imaginas a una foránea dar el pregón de la feria sin haberla vivido en sus carnes? Y ni corta ni perezosa, se puso ante la portada de la caseta de Ikea a recitar el final de la canción de ‘La vida de Brian’. Memorable. Fue algo memorable. Así que en breve la tendré de nuevo por aquí. Ya le he dicho que se traiga calzado cómodo, ropa de entretiempo, y que se tatué la dirección del Airbnb.

Que se preparen los caseteros, que los liverpoolianos están en camino… Es lo que tiene tener la mejor feria del mundo, que hasta Kimberly regresa a ella.