Portadas de papel

Lunes Santo pleno después de tres años de espera

Y al tercer año…, Jerez vivió un Lunes Santo con pleno de cofradías en la calle y sin incidencias meteorológicas reseñables. No había sido posible ni en 2024 ni en 2025, ni tampoco en 2022, y mucho menos en 2020 y 2021. En los últimos años, raro ha sido el Lunes Santo que ha podido disfrutarse con normalidad. Ayer, por fin, las seis cofradías de esta jornada procesional tuvieron la oportunidad de quitarse tantas espinas acumuladas.

Por tanto, sin apenas necesidad de consultar partes meteorológicos, los nazarenos se fueron echando a la calle con toda normalidad. Los primeros en hacerlo fueron los de la Hermandad de la Sed, curiosamente la única cofradía que el año pasado pudo completar su itinerario con absoluta normalidad. Entonces lo hizo desde San Miguel, pero esta vez ha podido hacerlo desde la parroquia que lleva el nombre de su titular, en Puertas del Sur, una vez finalizadas sus obras de ampliación.

La cruz de guía se puso en la calle a las 14.20 horas, protagonizando así una de las salidas más madrugadoras de toda la Semana Santa de Jerez. Detrás, el elegante cortejo de nazarenos con esa capa blanca con franjas azules que recuerda al hábito de Santa Teresa de Calcuta. El paso sobre el que se alza el imponente crucificado de la Sed va poco a poco completándose y este año ha estrenado nuevos trabajos de talla en los costeros de su canastilla, un trabajo realizado por David Medina. También presentó nuevas potencias, de Ildefonso Oñate y donadas por un grupo de hermanos, y un exorno floral donde predominaban los tonos rojizos y se adivinaban también algunas pinceladas malvas.

Bajo la voz de mando de Alberto Millán y el sonido de la Banda de Cornetas y Tambores de la Coronación de Campillos empezó a acercarse al centro el Cristo de la Sed, cuya estampa sobresalió en la subida por la cuesta de la Alcubilla.

La Hermandad de la Candelaria inició su recorrido por el barrio de La Plata justo cuando el crucificado de Elías Rodríguez parecía abrazar las angosturas de Pozuelo y Latorre, al filo de las cuatro y media de la tarde y con el sol en todo lo alto de la plaza de la Constitución. Estamos ante una cofradía que surgió casi en paralelo a su parroquia y apenas unos años después de que Jerez empezara a expandirse más allá de la calle Lealas.

El Señor de las Misericordias y la Virgen de la Candelaria son las principales referencias devocionales de un barrio que se ha hecho mayor y que asiste de un tiempo a esta parte a un irremediable relevo generacional. Ya faltan muchas de las caras que asistieron al nacimiento y consolidación de esta cofradía. Sus hijos y nietos sueñan ahora con ofrecerle a la Reina de la Plata el paso de palio que se merece. En ello están, y seguro que más pronto que tarde lo conseguirán.

Rosas rojas y astromelias color buganvilla completaron el exorno del paso de misterio, al que acompañó la Agrupación Musical Lágrimas de Dolores, de San Fernando, que estrenó la marcha ‘Rey de las Misericordias’, de Daniel Rodríguez. En el palio se fundieron las rosas y las frexias blancas y el acompañamiento lo puso la Banda de Música Virgen del Castillo, de Lebrija. Los hermanos José Manuel y Francisco Javier Pérez Rodríguez estuvieron al frente de las cuadrillas de costaleros.

Con el Moreno de la Plata recibiendo el sol del Lunes Santo se abrieron las puertas de la parroquia de Fátima para saludar a la singular cruz de guía de la Hermandad de la Paz, que parece revestirse del tono carmesí del antifaz de sus nazarenos. En apenas unos años, los cofrades de La Constancia han sido capaces de completar un extraordinario paso de misterio, que ya está prácticamente finalizado. Ahora trabajan en la renovación del palio, y no van a parar hasta conseguirlo.

El Señor de la Paz lució nuevo juego de potencias, finamente repujadas por Toni Falla, siendo el paso exornado con rosas de pitiminí de color malva, hypericum rojo y eryngium azul, creando una armonía de color y simbolismo que realzaba aún más su presencia. En el palio se observaron orquídeas de color crema e hipericum rosa palo. Jesús Caro y Ezequiel Simancas repitieron como capataces de ambos pasos, que también volvieron a confiar sus acompañamientos a la Agrupación Musical de la Sentencia y la Asociación Musical Ecijana (Amueci).

A las cinco y media de la tarde -y con cuatro cofradías camino del palquillo de la plaza Aladro-, inició su recorrido la Hermandad de Amor y Sacrificio desde la parroquia de Madre de Dios, haciéndose el silencio en las Puertas del Sol y la Plazuela, donde volvió a reencontrarse con el Señor de la Sentencia y la Esperanza de la Yedra. Junto a Ella no hay cornetas ni tambores, palilleras ni cascabeles; la lírica de capataces y costaleros se torna en simples ave marías; y no existe otra música que las letanías a la Santísima Virgen…

Junto a la Virgen del Amor y Sacrificio no hay nada de aquello que parece imprescindible para atraer a la masa, pero ahí está esa masa, pendiente de una dolorosa que mira al cielo y sostiene una corona de espinas entre sus manos… Sus negros nazarenos –que sustituyen el antifaz por un capuz- bajan por la Sol en busca de la plaza de las Angustias, mientras alguna saeta parece fundirse con el permanente rezo de las avemarías.

Amor y Sacrificio no es un mero contrapunto, es una enmienda a la totalidad de muchos de los debates que alimentan el día a día del mundillo cofradiero.

No hace demasiado tiempo, la Hermandad de la Cena era la primera que pasaba por la Carrera Oficial en la tarde del Lunes Santo y su salida se solapaba prácticamente con la de La Candelaria. Ahora no es así. La permanente revisión del orden de paso por ese itinerario común que lleva a la Catedral ha ido alterando con el tiempo lo que parecían pilares casi inamovibles de la Semana Santa de Jerez.

De modo que cuando los cofrades de San Marcos pisan el adoquinado de su barrio ya tenemos otras cuatro cofradías en la calle. Pero no por ello deja de tener interés este momento, que es uno de los imprescindibles de la Semana Mayor. El marco parece estar concebido a propósito. No sobra ni falta nada. Suena la Agrupación Musical de la Estrella, llegada un año más desde Dos Hermanas, y el Señor de la Cena va asomando poco a poco bajo la voz de mando de Martín Gómez, el capataz que revolucionó la costalería de Jerez precisamente al frente de esta cuadrilla.

Hay un aire clásico en la salida a la calle de la Hermandad de la Cena, que puede presumir de pasear a la Virgen de la Paz en un paso sin apenas parangón en la Semana Santa andaluza, verdadero encaje de orfebrería que se completa con extraordinarios bordados de Elena Caro. Le acompaña la Banda de Música del Nazareno de Rota, que se ha hecho ya casi imprescindible tras el elegante manto de esta dolorosa y que interpretó 'Cristo de la Expiración', de Beigbeder, a la altura del Gallo Azul.

El Cristo de la Viga sería una pieza de museo de no haber caído en este rincón de la Baja Andalucía. Cuando la meteorología no se tuerce lo vemos en la calle, como lo vimos este Lunes Santo subiendo por Barranco, Curtidores, Peones o Carpintería Baja a la voz de Eduardo Salazar, reencontrándose con los rincones del Jerez más antiguo. Con el bastón de la Alcaldía a sus pies, este crucificado del XVI parece el ‘hermano mayor’ de ese otro moderno que había inaugurado el Lunes Santo en Puertas del Sur.

Le sigue la Virgen del Socorro, que a pesar de ser copatrona de Jerez permaneció durante mucho tiempo en el olvido. Ahora cierra la jornada aportando clasicismo, con Jaime Racero al frente de su cuadrilla y acompañada por la Banda de Música Maestro Agripino Lozano, de San Fernando, que llenó de regusto cofradiero la calle Lancería cuando hizo sonar 'Coronación de Espinas' de Moisés Davia.