Hágase rico con una caseta en sólo seis pasos

¿Quiere ganar dinero en la Feria a costa de incautos clientes que pagarían lo que fuera por un rebujito? Puede que para este año ya no le dé tiempo, pero esto le será de gran utilidad para el que viene. Sólo tiene que seguir estos seis pasos.

Paso uno: Solicite una caseta.

Prepare un proyecto técnico que cumpla con la normativa estética y que a la vez resulte una idea atractiva. Adjúntelo a la solicitud y remítala al Ayuntamiento. Luego cruce los dedos y espere. Si tiene suerte (o padrino dentro) y lo llaman, comenzará lo difícil.

Paso dos: Pague.

Pague tasas municipales, seguros, suministros, fianzas y en general, todo lo necesario para poder comenzar a seguir pagando otras cosas y montar el chiringuito.

Paso tres: Construya un restaurante efímero.

Necesitará contratar un electricista, un fontanero y un carpintero, como mínimo, si no dispone de algún amigo o cuñado equivalente a todos ellos. Ni que decir tiene que la caseta deberá cumplir con la normativa en cuanto a salidas de emergencia, instalación eléctrica, extintores y sanidad.

Paso cuatro: Contrate al personal.

Realice su propio casting para elegir camareros y cocineros que aguanten el ritmo hasta el último día. Todos dados de alta, por supuesto, porque Hacienda cada año tiene más ganas de Feria.

Paso cinco: Haga acopio de suministros.

Realice unos cálculos lo más exactos posibles para comprar comida, bebida, hielo, menaje y todo lo que se le ocurra que pueda hacerle falta durante una semana para mantener su restaurante provisional. Si compra de más, perderá dinero, y si se queda corto, también perderá dinero pero además la gente se irá cabreada.

Paso seis: Abra y rece. (Mejor rece antes de abrir).

Si ha logrado llegar hasta aquí, podrá abrir las puertas de su caseta para que, poco a poco, los incautos clientes entren a dejarse su dinero y hacerlo rico. Siempre y cuando haya completado todos los pasos con exactitud y contando con una buena dosis de suerte para que nada de lo que escapa a su control, que es mucho, no se le tuerza.

Aún así, tendrá que bregar con oír cómo más de un desalmado, desconocedor por completo de estos seis sencillos pasos para montar una caseta, exclama mirando su carta de precios: “¡La Feria es un abuso!”, mientras usted lo mira pensando: “La Feria es un milagro”.