G5, el “caos compositivo” más cerca “de la candela que del estadio” llega a Jerez
Cuando se juntan El Canijo de Jerez, Diego Pozo ‘El Ratón’, Tomasito, Kiko Veneno y Muchachito el arte, el compás, la creatividad y el disfrute están más que garantizados. Hace 20 años crearon el grupo G5 que ahora se vuelve a juntar para aterrizar este domingo en Jerez en el Tío Pepe Festival con el objetivo poner esa nota especial, callejera e incluso “psicodélica” que solo ellos saben con una esencia que no pierden por más que pasen los años.
Será una jornada especial porque, por si fuera poco, coincide con la final del Mundial, aunque ya avanzan que el concierto comenzará más tarde y animan al público a acudir para ver el partido juntos. Naturalidad a raudales, desde luego.
Jerez, siempre es especial
Tres de los componentes del grupo son jerezanos, por lo que tocar en su tierra es “muy especial” como cuentan a Viva Jerez. Diego Pozo apunta que “el primer disco se grabó aquí en Jerez entero. Jerez siempre es importante para nosotros tres y también para los otros dos, que son grandes amantes de la tierra. Aquí es donde más nos juntamos”. Y es que “tocar en casa es una pasada. Nunca hemos tocado en Jerez y encima coincide con la final del Mundial”. Tiene “todos los elementos para ser un día inolvidable. Llamamos a todo el mundo a que venga a disfrutar”, apunta el Canijo.
Evidentemente esta actuación será especial. Habrá lugar a las sorpresa porque con G5 “todo es posible”. Cuenta el Canijo que “Pepe Begines viene invitado, que también está en este disco con la canción El Porro, que ya que estamos se la dedicaremos a nuestro lateral derecho. Siempre damos pie a la improvisación y cosas que no se preparan. Que la gente venga con las antenas abiertas para descubrir algo nuevo”.
Lo que es seguro es que estarán presentes son las canciones de El que quiera dormir que se compre una colchoneta y Tucaratupapi, que fue su primer disco. Se descatalogó y con los años lo han relanzado. La acogida del público “está siendo una pasada. Con dos discos el show es más larguito. Tocar las canciones del primer disco y mezclarlas con las nuevas hace que el concierto sea más completo y la gente lo está disfrutando mucho. La gente en el primer concierto que tuvimos en Madrid ya cantaba los estribillo. El público viene a disfrutar y a empaparse de nosotros”.
La esencia de siempre
Y es que el secreto del éxito es no perder la esencia. Cuenta el Canijo que G5 aporta “ese punto artesano de hacer canciones que se está perdiendo cada vez más con los falsos modernismos. La manera de proceder, currar y juntarnos es muy artesano. Es un salón, todos alrededor de una mesa, con una botella de vino, completamos con una guitarra y hacemos el disco”. De hecho, Diego da fe de que este segundo disco “está grabado en el salón de una casa. No hemos ido a ningún estudio”. Esa esencia es la de sentirse que “estamos más cerca de la candela que del estadio”. Eso sí, bromean con que “si nos llaman para un estadio vamos, pero el espíritu es ese, el callejero”.
Recuperar el grupo tantos años después “viene por las ganas de juntarnos, por lo bien que nos lo pasamos. Es una reunión obligatoria todos los años. Al final somos compadres y si hay una guitarrita y una botella de vino de Jerez tenemos todos los elementos”, destaca el Canijo. A lo que Diego ‘El Ratón’ añade que la idea era “sacar el primer disco para las plataformas, porque estaba descatalogado. Y ya que estábamos dijimos de hacer un par de temitas nuevos y salió un disco entero”.
El secreto: todos aportan
G5 es “un caos creativo”, explican. “Somos gente que lo primero que hacemos es pasarlo bien y disfrutar. Esa es la primera piedra, reírnos mucho y eso sigue estando presente. Ese caos creativo no es lo mismo quizás que nosotros con Los Delinqüentes o Muchachito por su parte. Es una especie de batiburrillo. Todos vamos haciendo coros a la vez, uno graba una cosa, otro otra y nos vamos complementando. Todos vamos componiendo a la vez. Alguna vez viene uno con un trozo de canción y terminamos entre todos. Todo el mundo participa en la melodía, la letra y los arreglos. Es de los cinco auténticamente. Es lo bonito, que nadie hace más que nadie”.
Y a pesar de los años, “la esencia sigue siendo la misma” porque “al final la edad es un número. Nosotros seguimos riéndonos y pasándolo bien”. Reconocen que “somos un poco más maduritos, pero tenemos la misma guasa y el mismo cachondeo. Podemos ser más mayores y salir menos de noche, pero eso no cambia la personalidad ni la creatividad cuando nos juntamos”.