Flores garantizadas para la Semana Santa, pero más caras que el año pasado
El tren de borrascas de los meses de enero y febrero o el conflicto bélico en Oriente Próximo –con la consiguiente escalada de precios- generaron dudas al respecto de las existencias de flores y sobre todo de su precio de cara a la Semana Santa que está ya a punto de comenzar. Ambas cuestiones se han resuelto ya: habrá flores para todas las cofradías, pero el coste será superior al del año pasado.
Luis Manuel Rodríguez, responsable de la flor cortada en COAG Andalucía y miembro de la Asociación de Agricultores de la Costa Noroeste, asegura que estos próximos días no habrá “problemas de abastecimiento”, pero es evidente que “todo ha subido” como consecuencia del incremento de los precios de los derivados del petróleo.
No hay que olvidar, como explica otro profesional del sector, que “los calentadores que hay en los invernaderos para que la flor se abra funcionan con gasoil” y que cualquier incremento del coste de los combustibles y de la energía en general termina repercutiendo en el precio final del producto.
No es posible estimar una subida media de la flor cortada, ya que son múltiples las variedades que ofrece el mercado y el catálogo que se ofrece a las hermandades es cada vez más amplio. Productos como el clavel rojo o el sangre de toro, muy utilizado por las cofradías, alcanza en estas fechas el precio más alto del año. Luego aparecen otras variedades propias del exorno habitual de los pasos, como el iris, la rosa o el alhelí, por citar algunos ejemplos.
Luis Manuel Rodríguez explica a este respecto que las hermandades “son muy previsoras” y hacen sus encargos con bastante tiempo de antelación. “Todo está bastante organizado. Hay cofradías que apenas uno o dos meses después de la Semana Santa ya hacen el encargo del próximo año, aunque otras esperan un poco más. Casi todos los años piden lo mismo, pero también hay casos en los que se sigue la tendencia de las modas, porque ven otras variedades en el catálogo, les gustan, y las piden”, comenta.
Ya con el encargo en firme, el agricultor encarga los bulbos con dos o tres meses de antelación a la Semana Santa para que lleguen a tiempo para poder plantarlo y que la flor se desarrolle ya en el invernadero.
Lo habitual es que en el momento del encargo no se fije el precio, que dependerá finalmente de las oscilaciones del mercado. Por lo tanto, aunque la cofradía pida una variedad de flor y un número determinado de tallos con mucho tiempo de antelación, tendrá que abonar el precio al que se encuentre ese producto en el momento de la entrega.
“Suele haber confianza entre todas las partes, porque la Semana Santa es una de las fiestas más organizadas de todo el calendario y porque las hermandades saben lo que quieren y son serias”, concluye el responsable del sector de la flor cortada de COAG Andalucía.