Azucarera desvela este viernes a la plantilla sus planes de futuro para Jerez
COAG asegura que nadie se ha lanzado a sembrar remolacha ante la incertidumbre generada y la Junta asegura que no dejará "tirados" a los agricultores
La plantilla de la azucarera de Jerez se enfrenta en las próximas horas a un nuevo match ball tras superar el del mes de mayo, cuando la británica AB Foods, propietaria de Azucarera Iberia, presentó un ERE para 251 empleados y el cierre de varias instalaciones en España. Finalmente, en Jerez sólo se produjeron nueve despidos, pero la incertidumbre ha vuelto a apoderarse de la plantilla tras conocerse que la compañía ha decidido que en Jerez no se molturará remolacha en 2026, lo que reducirá considerablemente su actividad. De hecho, en la actualidad la planta del Portal se dedica al refino de azúcar, para la que sólo se precisa la mitad de las instalaciones, según apuntaban este miércoles a Viva Jerez trabajadores de la factoría.
El comité de empresa, de momento, asegura seguir sin más detalles sobre la decisión. Será este viernes cuando se produzca la reunión con la empresa, donde les desvelarán sus planes para el próximo ejercicio y, en especial, de cara al futuro, ya que en el propio sector agrícola dudan que ésta sea una decisión para un solo ejercicio.
La compañía comunicó ayer oficialmente a la Junta de Andalucía su decisión de llevarse la producción de remolacha de la factoría azucarera de Jerez a la planta de Toro, en Zamora. “Es una mala noticia -dijo el consejero de Agricultura Ramón Fernández-Pacheco-, por eso hemos citado a la empresa la semana que viene en la Consejería con un doble objetivo. Primero, asegurarnos de que se trata de una situación coyuntural de este año y no algo estructural. Y, en segundo modo, ver de qué manera la Junta de Andalucía puede contribuir para redirigir esa decisión que, desde luego, dejaría en una situación complicada a todos los productores de remolacha de la zona, ya que se trata de un cultivo muy asentado en la provincia de Cádiz”.
El objetivo tiene que ser, ha remarcado el consejero, que esa decisión empresarial “no la acabe pagando el agricultor de remolacha de Cádiz”. Por último, ha señalado que “vamos a ver qué margen de maniobra nos queda, y desde luego yo creo que cualquier agricultor que se encuentra en apuro en Andalucía sabe que la Junta no lo va a dejar tirado, pase lo que pase”.
Es, de hecho, una de las principales reivindicaciones de los remolacheros, apoyados por organizaciones agrarias como COAG, que temen situarse en la encrucijada de perder o tener que devolver las ayudas concedidas para el cultivo. Hasta ahora venían percibiendo 290 euros por hectárea con cargo a la API Eco-regímenes, que tras el cultivo de la remolacha les obligaba a sembrar habas y colza; sin embargo, eliminada la remolacha de la ecuación no saben cuál será su situación.
Diego Bellido, responsable de remolacha de COAG, incidía ayer a Viva Jerez en este aspecto, al tiempo que lamentaba que se haya cumplido lo que vaticinaron el pasado julio: “Esto es el ocaso de la remolacha, ya que no tenemos garantía alguna de que el cultivo vuelva en el futuro. ¿Qué hacen ahora los agricultores con las máquinas de siembra, de recolección, con las semillas...?”, se preguntaba ayer en consonancia con la realidad precipitada por Azucarera.
Bellido certificaba que “nadie se ha lanzado a sembrar remolacha”, aunque criticaba a la compañía por haber aguardado hasta ahora para anunciarlo, coincidiendo con el momento de la siembra: “Lo tenían que haber dicho en agosto, de manera que cada agricultor pudiera decidir por qué cultivo se decantaba”. La pasada campaña apenas se sembraron 3.600 hectáreas de remolacha en la provincia de Cádiz y el resultado fue “ruinoso, con rendimientos muy bajos”, precisa. El problema es que los remolacheros se encuentran ahora con que no hay un cultivo alternativo al que aplicar las ayudas API, por lo que la situación les aboca al girasol o al cereal.
Incertidumbre en la factoría y el campo
La plantilla de la azucarera de Jerez está viviendo con enorme incertidumbre las últimas horas después de casi esquivar el ERE del pasado mayo. Pero en idénticas circunstancias se encuentran los remolacheros, que no saben que va a ocurrir ahora con las ayudas percibidas por un cultivo que no van a poder sembrar este curso.