Portadas de papel

Paul McCartney ajusta cuentas con el pasado en 'Man on the run'

El año pasado, coincidiendo con el 50 aniversario de la publicación del álbum Band on the run, se estrenó un mediometraje, One hand clapping, que recogía los ensayos de Paul McCartney al frente de la banda Wings durante aquella época.

El resultado era un poco engañoso, ya que se limitaba a recopilar una serie de grabaciones que ejercían más de testigo que de narrador, y que apenas elevaba el tono cuando se centraba en la figura de Paul enfrentado al piano al tiempo que recordaba melodías aprendidas desde su infancia.

One hand clapping no dejaba de ser un producto pensado por y para seguidores muy fieles del ex-beatle, casi una rareza, pero ha acabado por convertirse en una especie de apostilla o complemento al nuevo y notable documental estrenado ahora por Prime Video en torno a la figura de McCartney: Man on the run.      

Al frente del trabajo se encuentra Morgan Neville, uno de los documentalistas más solicitados de la escena musical y ganador del Óscar por la película A 20 pasos de la fama, un fantástico documental en el que recopilaba las historias de las coristas de las grandes bandas y solistas del rock de las últimas tres décadas. Su filmografía ha ido creciendo vinculada a grandes nombres propios de la música: Keith Richards,Bono y The Edge, Johnny Cash, Yo Yo Ma, Mark Ronson... y toca ahora techo con Paul McCartney a partir de una obra que parece concebida como un ajuste de cuentas del protagonista con el pasado, pero a la que Neville da forma a partir de dos claves destacadas.

La primera de ellas  es que toda la narración se desarrolla con voz en off; es decir, no hay entrevistas, ni totales en primer plano, ni siquiera del propio McCartney. Y la segunda tiene que ver con la composición visual, impregnada de composiciones de collages muy similares a las utilizadas por Elena Molina e Isaki Lacuesta en la muy notable Flores para Antonio.

Todo lo demás es una muy precisa selección de grabaciones históricas, en su mayoría caseras, y fotografías que van dando cuenta de una década complicada y esencial en el crecimiento personal y artístico del ex-beatle, la que va desde la separación del grupo (1969) hasta que inicia su definitiva etapa en solitario (1980).

Hay, a lo largo de todo ese recorrido, varias constantes vitales. Algunas tienen que ver con el peso del éxito y la trascendencia alcanzada por la música del cuarteto de Liverpool, que ejercieron en cierto sentido de lastre a la hora de intentar encontrar un nuevo sonido; otras, con el valor de la familia y la conexión profesional y emocional con su esposa Linda; en tercer lugar, con el éxito alcanzado por la banda que lideró en esa década, Wings, aunque su nombre figurara siempre por encima del propio grupo; y, por supuesto, con su capacidad creativa o, más aún, con su reivindicación personal como autor, incluida la reconciliación y el reconocimiento final a cargo de Lennon y del hijo de éste. Vale Paul, nos ha quedado claro, pero tampoco hacía falta.