Maxi Iglesias y Margarida Corceiro protagonizan la adaptación del best seller 'Todo lo que nunca fuimos'
Todo lo que nunca fuimos, la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Alice Kellen, llega a los cines el viernes 5 de junio. Este largometraje, dirigido por Jorge Alonso y protagonizado por Maxi Iglesias y Margarida Corceiro, narra una historia de amor con una fuerte carga emocional centrada en la salud mental. La trama sigue a Lea, una joven que enfrenta la pérdida de sus padres, y Axel, el mejor amigo de su hermano, quienes exploran temas fundamentales como la expresión emocional y la importancia de pedir ayuda.
La actriz que interpreta a Lea, Margarida Corceiro, remarca que "está bien sentir y llorar. Hacerlo no es una debilidad, tienes que pasar por ello para seguir con tu vida". Su personaje experimenta una gran dificultad para expresar sus sentimientos y enfrenta un dolor intenso, lo que subraya la necesidad de fomentar la comunicación emocional y el apoyo en situaciones de crisis.
Por su parte, Maxi Iglesias celebra la evolución social relativa a la salud mental, destacando que "una generación que poco a poco ya no solo va abriéndose más, sino teniendo las herramientas para poder hacerlo de una manera coherente y asertiva". El actor alude a la disminución de prejuicios y la capacidad para gestionar las emociones, elementos reflejados en el desarrollo de los personajes de esta película.
La salud mental se posiciona como uno de los ejes fundamentales de Todo lo que nunca fuimos, un filme que trasciende el género romántico. La autora Alice Kellen enfatiza que, aunque "la historia de amor está muy bien, también que un proyecto que va dirigido al público joven aborde con delicadeza la salud mental". Lea es un personaje profundamente marcado por esta dimensión emocional, un aspecto central en la adaptación audiovisual, según explica el director Jorge Alonso, quien destaca la evolución de la protagonista desde un "punto muy oscuro".
Del libro a la pantalla
El proceso de adaptación de la novela al formato cinematográfico presenta desafíos importantes. Alice Kellen señala que "en la traducción de lo que es texto a imagen siempre se ganan algunas cosas y otras tienes que aceptar que se esfuman". Uno de los retos consiste en trasladar la reflexión interna de los personajes, aunque el medio audiovisual permite mejorar ciertos aspectos narrativos mediante el uso de pausas y miradas silentes que en la literatura funcionan de forma diferente.
La autora destaca que en la literatura el lector no realiza pausas activas, mientras que en el cine un silencio sostenido entre dos personajes puede adquirir un significado emocional mucho más poderoso. Esta capacidad expresiva es una ventaja fundamental de la adaptación audiovisual frente al formato escrito.
Para Maxi Iglesias, el proyecto plantea un desafío añadido derivado de la popularidad de la novela dentro del género romántico, pues "el reto quizá está en combatir el imaginario colectivo porque es muy potente la imaginación que tiene cada lector". El actor destaca que el personaje debe interpretarse consciente del impacto que la historia ha tenido en numerosos seguidores.
Margarida Corceiro subraya que una adaptación cinematográfica no puede ser una reproducción mecánica de la obra original. Explica que "no puedo copiar el libro porque si yo lo leo y tú también vamos a imaginar a Lea de diferentes maneras". La clave para una versión fiel reside en "ser honesta a las emociones del personaje", combinando esta aproximación con la comprensión de sus pensamientos y decisiones proporcionada por el texto.