Arantxa Echevarría regresa tras el éxito de 'La infiltrada' con 'Cada día nace un listo'
Arantxa Echevarría presenta 'Cada día nace un listo', una sátira social que aborda la corrupción, la ambición y las desigualdades contemporáneas. La directora describe esta obra como un reflejo de "una sociedad política muy absurda" dominada por "el capitalismo a lo loco", donde la precariedad económica y la incertidumbre global inquietan a la ciudadanía.
En declaraciones previas al estreno, previsto para el 5 de junio, Echevarría destacó la creciente vulnerabilidad de la sociedad ante una posible crisis económica repentina y la amenaza constante de conflictos internacionales, mencionando que "nunca hemos estado tan cerca de una tercera Guerra Mundial". Además, criticó duramente el contexto político actual, calificado como "ridículo", subrayando la paradoja de figuras polémicas como Trump, candidato al Nobel de la Paz en su momento, y señaló la necesidad de que los líderes del mundo detengan los conflictos armados.
Echevarría remarcó el desencuentro entre las élites y la ciudadanía: mientras "los de arriba" se centran en cuestiones de poder y economía, "los de abajo" sufren una creciente impotencia y miedo que les paraliza, impidiendo la movilización social.
El reparto, compuesto por la reconocida actriz Belén Rueda y el actor Jaime Olías, puso énfasis en el papel crucial de la información en la sociedad contemporánea, advirtiendo sobre la manipulación y la visión sesgada que ofrecen las redes sociales. Rueda alertó sobre el miedo que genera la información cuando no existe una preparación adecuada para discernir entre realidad y falsedad, mientras Olías reflejó la confusión social derivada del consumo selectivo de noticias.
Sátira social y crítica política en la obra de Arantxa Echevarría
La directora considera que la película funciona como un auténtico retrato de la sociedad actual, marcado por la desigualdad, la ambición y una sensación generalizada de impotencia ciudadana. Resaltó que todos los espectadores pueden verse reflejados en las distintas situaciones cotidianas que plantea la trama, como "la necesidad de pagar un alquiler", "dinero rápido", o la competitividad basada en el consumo y el estatus, características de un capitalismo frenético.
Asimismo, Echevarría denuncia cómo los "grandes y poderosos" actúan robando directamente a la sociedad, definiendo a la película como una "mini venganza" frente a esta "impotencia social". Expresó que estos sectores privilegiados "nos roban en nuestra cara y no somos capaces de hacer nada", subrayando la crítica al sistema y su injusticia.
La cineasta defendió el uso del tono satírico para mostrar las diferentes formas de indecencia presentes en la sociedad, desde acciones cotidianas hasta casos extremos vinculados al poder y la corrupción. Denunció que muchos delincuentes de cuello blanco quedan impunes sin ningún tipo de proceso judicial o sanción real.
En cuanto a la elección de proyecto, la actriz Belén Rueda elogió a Arantxa Echevarría y explicó que su decisión se debe principalmente a la figura de la directora y a la complejidad del guion. Destacó que la cinta es "una sátira riéndose" de temas delicados que incluyen "miserias humanas y empresariales".
Por último, el actor Jaime Olías definió a su personaje como una combinación de "ambición ingenua y torpe", motivada más por la presión de "perder su posición" que por el afán de alcanzarla. Recalcó la percepción equivocada en la sociedad actual de creerse "listos", cuando en realidad todos actúan con ingenuidad y competencia desmedida.