Portadas de papel

Alfredo Landa, del 'landismo' al reconocimiento en Cannes

Alfredo Landa es reivindicado como una figura fundamental para entender el cine español en el documental Landa, dirigido por los cineastas Gracia Querejeta y Miguel Olid, que se estrenará en salas el 17 de abril. Este trabajo audiovisual busca homenajear a un actor que obtuvo reconocimientos destacados, como el Goya de Honor y el premio a Mejor Actor en el Festival de Cannes en 1984.

El documental parte de la conceptualización del landismo, término que define un conjunto de películas realizadas en un corto periodo y con un enfoque no excesivamente profesional. Según Querejeta, estas obras son un reflejo de la sociedad franquista de la época, marcada por la homofobia y el machismo: "Es un tipo de cine que no podría haber existido antes, ni después y muchísimo menos ahora".

La producción también incluye múltiples testimonios de profesionales del sector como José Sacristán, Antonio Resines, Miguel Rellán o Enrique Cerezo, quienes aportan perspectivas diversas sobre la trayectoria y personalidad de Landa. En su discurso, los cineastas trasladan al espectador a la España franquista mediante fragmentos de películas representativas como Una vez al año, ser hippy no hace daño, Cateto a babor o No desearás al vecino del quinto. Querejeta comenta que "lo que se ve es una España más burra y más bruta", poniendo en contexto las limitaciones sociales, especialmente hacia las mujeres.

Los testimonios destacan la humanidad y sencillez del actor, elementos que, según Olid, contribuyeron a su enorme popularidad: "Era un tipo normal, sencillo, como cualquier y transmitía mucha ternura". Querejeta añade que Landa no encajaba en el prototipo de galán, sino que representaba al español medio de su generación y disfrutó de gran aprecio tanto entre el público como en el círculo profesional.

Sin embargo, Olid revela que existe un prejuicio ideológico en ciertos ámbitos del cine que limita el interés hacia Landa, al relacionarlo directamente con el landismo y el franquismo. En este sentido, el documental contrapone la figura del actor con la de personajes políticamente comprometidos de su época, como Paco Rabal o Concha Velasco, destacando que Landa evitó manifestar públicamente sus opiniones políticas y apenas las menciona en sus memorias.

La profesión y el legado de Alfredo Landa

Querejeta subraya el valor ejemplar de Landa al reivindicar la actuación como un oficio que requiere dedicación constante, independientemente del tipo de papel. "Ser actor es un oficio y hay que trabajar igual de bien cuando te tocan papeles que te gustan mucho como cuando tienes papeles que no te gustan tanto", señala la cineasta.

Por su parte, Olid destaca haber descubierto en la filmografía de Landa títulos poco conocidos, donde aprecia una calidad interpretativa notable. Ejemplos incluyen Paco el Seguro, una coproducción franco-española que anticipa el personaje de Germán Areta en El crack, y la película Profesor Eroticus, considerada mala en conjunto pero que cuenta con el actor como el mejor elemento.

El documental apunta que Landa fue un profesional versátil, realizando trabajos muy diversos hasta que pudo seleccionar papeles más significativos a partir de Los santos inocentes.

Javier Gutiérrez, continuador del espíritu de Landa

Finalmente, los directores conectan la figura de Landa con la del actor contemporáneo Javier Gutiérrez, considerado su heredero directo. Ambos comparten una fisonomía alejada del galán tradicional y han transitado de papeles cómicos a otros de mayor carga dramática, consolidando su relevancia en el cine español.